“No todos los hombres” es una frase que solemos escuchar como un argumento para cuando hablamos sobre los comportamientos sexistas del género masculino y que, usualmente, justifica que no son parte de ese “grupo”.
Pero, ¿qué hay detrás de esa frase? supuestamente es un buen argumento para justificar que como hombres no son parte de la cultura patriarcal que aún está presente en la sociedad o que no caen en esas pequeñas actitudes que contribuyen a que el machismo aún sea parte de la vida diaria.
Es una frase que se escucha constantemente, sin embargo, la psicóloga, académica, activista femenina y directora del proyecto “Herspective” Evelyn Nam, explica que esta frase debería dejar de existir, basándose en tres argumentos que explican a la perfección el origen patriarcal de la frase.
Las 3 claves para dejar el “no todos los hombres”
“Sí, entiendo que existen hombres que actúan de formas abusivas y opresivas, pero yo no soy así ¡soy uno de los buenos!” es una de las frases que solemos escuchar para justificar que ellos no son parte de “ese grupo de hombres”.
Sin embargo, a juicio de la graduada en Harvard y Cornell es un comportamiento masculino enfocado en el “elígeme”, que hace referencia a que hay hombres malos, pero que él es especial y debería ser felicitado por eso.
Bored Panda destaca las palabras de Nam indicando que es importante entender que todos vivimos en el mismo sistema de patriarcado, donde la misoginia está internalizada y constantemente se continúa tratando a la mujer de forma sexista y opresiva.
El segundo punto que destaca la activista, y que es quizás el más importante, está enfocado en que quienes señalan esta típica frase están más enfocados en criticar el tono de las mujeres cuando se refieren a los hombres que han abusado, acosado o violado, que a los victimarios.
En este sentido, la frase funciona más como un “no nos metan a todos en el mismo saco” que como una condena a quienes aún cometen estos abusos, bajándole el perfil a la experiencia de ellas, para centrarse exclusivamente en él mismo.

Para Evelyn esta es una necesidad de controlar la voz de la mujer cuando está hablando sobre estos temas, considerando que más de una vez han tenido que decir “no estoy hablando de ti” para continuar con sus argumentos.
Finalmente, el tercer punto que declara la académica se relaciona con la “superioridad masculina”. Citando sus palabras, señala “Sí, entiendo que existen hombres terribles que abusan, violan, acosan y oprimen; pero yo no soy uno de ellos. Si te apoyas en mi para protegerte ante la violencia masculina, estarás bien”.
Al analizar esta frase más allá de proponer un cuidado de la mujer, que puede ir con la mejor de las intenciones por parte de quien la emite, el trasfondo es que enseña que sólo un hombre te puede proteger.
Cuando la solución a la violencia masculina es otro hombre que te proteja de esa violencia, la realidad es que no existe una solución y el comportamiento no se erradicará, sino que se mantendrá considerando que habrá “alguien” para proteger a las mujeres.
Por ejemplo, en México se estableció un plan denominado “Viajemos seguras” que mantuvo vagones de metro exclusivos para que mujeres pudieran transportarse seguras, una medida que se tomó considerando que los altos índices de violencia y acoso sexual en la zona.
Si bien, el resultado es apartar a las mujeres y ponerlas en un espacio seguro en lugar de enseñarles a los hombres a comportarse de forma educada y sin abusar de mujeres en el transporte público, es una medida que no es la solución de fondo.
Porque tal como explicó Natalia Valdebenito en su rutina en el Festival de Viña del Mar 2016 “a nosotras nos enseñaron a ser señoritas, pero a ustedes no les enseñaron a no violarnos, una wea muy rara, espero que les haga sentido”.
La viralización y el agradecimiento
El video de @Herperspective fue viral en TikTok con más de 1.2 millones de me gusta en la plataforma social y curiosamente, muchos hombres agradecieron la explicación de la psicóloga, algo que no dejó de sorprenderla.
Según comentó a BuzzFeed, se sintió “profundamente animada por la gran cantidad de hombres que se acercaron en agradecimiento y apoyo” lo que se refleja en los comentarios que recibió su video.
Además, profundizó en el mensaje que entregó señalando que comenzó a través del análisis de la “masculinidad tóxica” en la que se enseña esta frase “no todos los hombres” para que sean queridos y necesitados por mujeres, destacando que también es una forma de estar a la defensiva y una falta de voluntad para respetar las experiencias de una mujer.
De igual forma, destacó que es capaz de desafiar a cualquiera que le demuestre que está libre de prejuicios sexistas, porque finalmente estamos socializados en el contexto del patriarcado, indicando: “Para sobrevivir, todos y cada uno de nosotros tuvimos que ajustarnos a las normas establecidas en ese contexto, que incluían adoptar las formas en las que menospreciamos y avergonzamos a las mujeres, incluso por las malas acciones de los hombres”.
Para eso ejemplifica con la desventaja que tienen las mujeres en la medicina, donde muchos médicos creen que están exagerando su dolor, considerando que en esta rama se establece el dolor de un hombre como el predeterminado, sin considerar el que pueda sentir una mujer y que puede estar asociado a síntomas diferentes.
Recordemos que a través de los años se ha descubierto que la mayoría de los testeos de tratamientos médicos se realizan en el género masculino, por lo que cuando son aplicados a mujeres estos tienen variaciones que hacen un efecto diferente en el paciente, lo que fue revelado por un estudio de Natasha Karp, investigadora del Instituto Wellcome Trust Sanger en Cambridge, Reino Unido.
¿Es posible superar la mentalidad de “no todos los hombres”?
La escritora Itia Marañon, autora del blog feminista Comecuentos Makers, publicó en 2017 un libro llamado “Educar en feminismo” en el que destaca que para acabar con los estereotipos de género hay que enseñar en igualdad, pero recalca que en una igualdad real.
La española destaca a El País que este proceso es un paso para lograr que la sociedad sea mejor y eliminar la violencia machista, diferencias sociales y estereotipos que impiden que las personas, desde niños, puedan ver al otro como un igual.
Esta afirmación la realiza considerando que estudios señalan que los niños en cuanto toman consciencia de sí mismos, entienden la diferencia entre géneros, pero que las niñas a partir de los 6 años, comienzan a sentirse menos inteligentes que los hombres, porque existe una sociedad que les muestra un lugar en la sociedad relegado al hogar, cuidando bebés o maquillándose, cuando a los varones se les fomenta el poder a través de juegos infantiles.
En ese sentido, la autora comenta: “No nos damos cuenta de que si no permitimos ni fomentamos que un niño pueda jugar con muñecos y casas de muñecas, el día de mañana no va a ser un padre implicado y no va a asumir los cuidados y la corresponsabilidad en el hogar como propia. Y si nuestras niñas no juegan a ser superheroínas, no creerán que tienen la capacidad de cambiar el mundo”.
Por esto, Marañon subraya que se debe insistir en la igualdad, porque de esta forma cuando vayan creciendo, los niños entenderán las injusticias que se crean a partir de los prejuicios que son adquiridos en la infancia.
Para la escritora y fundadora de “Voice of Salam”, Elizabeth Arif-Fear, avanzar en este punto implicaría que “Para poder dejar atrás la culpabilización de las víctimas, como sociedad, debemos aprender a empatizar con las víctimas y a condenar a los perpetradores” señaló a Bored Panda.
Elizabeth señala que para poder dar un paso adelante y cambiar esta mentalidad de parte del género masculino hay que partir por dejar de cuestionar a las mujeres y comenzar a condenar con “voz clara y alta” al hombre violento.
“Tenemos que ofrecer un apoyo completo, emocional y legal, a las víctimas, y hacer nuestro mejor esfuerzo como sociedad para asegurarnos de que obtengan justicia. Debemos dejar de cuestionar a la víctima y enfocarnos en el perpetrador. Necesitamos considerar la prevención de la violencia sexual, desafiar las actitudes peligrosas, crear espacios seguros para las mujeres, ayudar a que las víctimas hablen, y sentenciar a los perpetradores. Culpar a la víctima es tóxico y debe ser desafiado”.
Ambas autoras entregan claves para avanzar y evitar continuar con una sociedad patriarcal en la que muchos hombres intentan defenderse en el egoísmo que implica el patriarcado, por lo que ahora la pregunta es ¿volverás a decir, “no todos los hombres somos iguales”?



