El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró este martes en una corte en Miami que desconocía de un supuesto contrato millonario que hacia 2017 su amigo David Rivera tendría para acercar el gobierno venezolano de Nicolás Maduro con el estadounidense, y entre otras, propiciar una transferencia pacífica a la democracia en ese país.
El político, de origen cubano, acudió hoy como testigo de la Fiscalía de Estados Unidos a una audiencia de Rivera, un amigo de larga data con el que llegó a comprar una vivienda en Florida cuando ambos eran legisladores estatales.
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Jueves 19 Marzo, 2026 | 11:38
Rivera, junto con Esther Nuhfer, enfrentan un juicio en el sur de Florida acusados de intentar influir ante el Gobierno estadounidense para suavizar las sanciones al régimen chavista de Maduro durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), cuando Rubio era senador en Washington.
Durante unas tres horas Rubio fue interrogado tanto por la Fiscalía como por los abogados de Rivera y Nuhfer.
El secretario de Estado aseguró que no tenía conocimiento de que Rivera tuviera un contrato con una subsidiara en EE.UU. de la estatal petrolera venezolana que buscaba un acercamiento con el Gobierno Trump para suavizar las sanciones y emprender un camino a la democracia.
Sin embargo, Rubio reconoció que en julio de 2017 sostuvo dos reuniones con Rivera en las que el exlegislador le planteó un plan que, a través del empresario Raúl Gorrín -propietario de Globovisión y supuesto intermediario con el Gobierno de Nicolás Maduro-, buscaba hacer llegar una carta del entonces mandatario venezolano a Donald Trump, en la que se proponía iniciar un proceso pacífico de transición democrática en el país.
Sin embargo, Rubio dijo que la segunda reunión, a la que acudió Gorrín en un hotel en Washington, fue una “pérdida de tiempo” porque no hubo carta de compromiso de Maduro, que supuestamente él le iba a entregar a Trump.
Asimismo, Rubio admitió que, como supuesta prueba de que Raúl Gorrín financiaba a la oposición venezolana y podía ser un interlocutor válido con Maduro, Rivera le mostró en su computador una cuenta en la que se observaban millonarias transacciones atribuidas al empresario, hoy prófugo de la justicia estadounidense.
No obstante, Rubio afirmó que desconocía a quién pertenecía la cuenta y que no le preguntó a Rivera al respecto.
U.S. Secretary of State Marco Rubio took the witness stand on Tuesday to testify in former U.S. Congressman David Rivera's criminal trial on charges of acting as an unregistered agent of ousted Venezuelan President Nicolas Maduro's government. https://t.co/50EV93d8U7
— Reuters Legal (@ReutersLegal) March 24, 2026
El secretario de Estado aseguró que aunque estaba “escéptico” de que realmente el gobierno de Maduro estuviera abriendo las puertas para un proceso democrático pensó que valía el esfuerzo con su amigo que conocía desde mediados de los años noventa.
El político habló también de dos discursos suyos por la misma época, uno en el Senado de Estados Unidos, en el que con palabras “claves” dadas por Rivera, hablaba al Gobierno de Maduro y enfatizaba que no iba a haber “venganza” al régimen si empezaban un proceso democrático real.
El otro discurso fue en español, grabado en Washington para el canal Globovisión y que se transmitió en Venezuela.
Rubio igual subrayó durante el interrogatorio que después de las reuniones de 2017 recibió información de las autoridades estadounidenses de que había una amenaza contra su vida por parte de Diosdado Cabello, una de las figuras más poderosas del chavismo, que para entonces ocupaba varios roles en el gobierno de Maduro.
El político estadounidense, a quien le reforzaron la seguridad por entonces durante varios meses, también recordó que pidió a Rivera averiguar los alcances de una amenaza de Cabello.
Entretanto, la defensa de Rivera y Nuhfer centró el interrogatorio a Rubio en demostrar que la relación política entre los tres trascendía lo profesional y tenía un carácter cercano e incluso familiar, algo que el secretario de Estado confirmó en varias ocasiones.
Igualmente, los abogados insistieron en que los ideales políticos de ambos acusados, al igual que los de Rubio, eran contra el totalitarismo y a favor de la democracia en la región, especialmente en Cuba y Venezuela, un punto que también Rubio concedió.



