Rodrigo Rojas Vade se presentó ante la PDI este lunes. Lo hizo acompañado de su madre. Era la segunda vez que declaraba ante la policía civil, luego de que la madrugada de entre el 11 y 12 de marzo recién pasado apareciera golpeado a un costado de la Ruta 78.
Según antecedentes recabados por Bío Bío Investiga, la diligencia estuvo a cargo de funcionarios de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (BIPE) Antisecuestros de la región Metropolitana. La idea —dicen quienes conocen de cerca la indagatoria— era comparar sus palabras con los antecedentes que manejan los investigadores, en relación a una “no intervención de terceras personas” en lo que le sucedió aquella noche. Rojas Vade apareció en esa oportunidad golpeado, maniatado y con sus brazos rayados con consignas políticas.
Contraste con tráfico de llamados
Tal como reveló esta Unidad de Investigación, las sospechas de la PDI y del Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) de la fiscalía se encendieron en contra de Rojas Vade luego de que en el domicilio de Pomaire donde reside con su familia, se halló el mismo tipo de amarras plásticas con las que fue encontrado maniatado a un costado de la Ruta 78. Se trata de un plástico negro del mismo material y color, cuyo número de serie coincidiría con las que fue hallado el exconvencional.
“Se chequeó su declaración con su tráfico de llamadas de ese día”, dice uno de los consultados, en relación a las conexiones del celular del técnico en Prevención Aeronáutica, cuyos detalles ya fueron publicados por este medio (ver Alzamiento del secreto bancario y tráfico de llamadas: las 995 conexiones de Rodrigo Rojas Vade).
“Se busca acreditar su relato con lo investigado y donde aparentemente no sería por agresión de terceras personas y tampoco secuestro”, dicen los inquiridos. En simple, de acuerdo con fuentes conocedoras de la materia, la principal hipótesis continúa siendo la de un auto-atentado.
La declaración
Según quienes conocen al dedillo la causa, sostienen que Rojas Vade prestó declaración en el cuartel del BIPE Antisecuestros de Ñuñoa, en una diligencia que se extendió por a lo menos una hora.
Los consultados aseguraron que no reconoció auto-atentado, pero sí señaló que era común en él que existieran episodios en su vida que después no recordaba. Desclasificó que “hace cosas sin conciencia” y que “después no se acuerda”, afirman fuentes de este medio.
Esta es la segunda declaración que ofrece Rojas Vade ante la PDI. La PDI y fiscalía intentaron hacerlo en una primera oportunidad el día que salió del coma en el Hospital San Juan de Dios, pero el exconstituyente sufrió un “súbito empeoramiento” en su condición de salud. En un segundo intento consiguieron hacerlo, pero él aseveró no recordar lo sucedido.
Hasta ahora, lo único que se sabe a ciencia cierta es que previo al ataque o autoatentado, Rojas Vade salió de su casa y llegó hasta una botillería de Melipilla para comprar cigarrillos. Y que lo hizo sin ninguna gota de alcohol en el cuerpo: el test del Servicio Médico Legal marcó cero coma cero, mientras que del toxicológico este medio desconoce los detalles.
Las próximas diligencias serán clave para que los investigadores comiencen finalmente a decantarse por alguna hipótesis. Los investigadores aún están a la espera del análisis a los gastos de Rojas Vade, luego de que ya consiguieran levantar el secreto bancario de quien es el principal protagonista de la indagatoria.




