El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, inició su viaje a Pakistán este viernes, para liderar las negociaciones de su país con Irán, y poner fin a la guerra que se extiende por más de un mes.
Ante de ingresar al avión, Vance habló brevemente sobre la situación, lanzando una advertencia a la nación islámica: “Vamos a intentar mantener una negociación positiva”.
“No jueguen con nosotros. Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a extender la mano abierta. Si van a intentar jugárnosla, entonces verán que el equipo negociador no es tan receptivo”, añadió.
Vance podría jugarse gran parte de su futuro político en esta negociación, ya que es una de las mayores cartas del Partido Republicano para las elecciones de 2028.
JD Vance departs for peace talks with Iran in Pakistan:
We’re looking forward to the negotiation. I think it’s going to be positive.
If the Iranians are willing to negotiate in good faith and extend an open hand, that’s one thing.
If they’re going to try to play us, they’re… pic.twitter.com/gBK06pia8c
— Clash Report (@clashreport) April 10, 2026
Lo cierto es que desde el lado de Irán la situación no es tan clara. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó este viernes que Estados Unidos aún no ha cumplido con dos de las condiciones que aceptaron para comenzar negociaciones de paz en Pakistán, como son el alto el fuego en Líbano y la liberación de los activos iraníes congelados.
“Aún quedan por aplicarse dos de las medidas acordadas de mutuo acuerdo entre las partes: un alto el fuego en el Líbano y la liberación de los activos iraníes congelados antes del inicio de las negociaciones”, dijo en X Qalibaf.
“Estas dos cuestiones deben resolverse antes de que comiencen las negociaciones”, añadió en la red social.
Irán insiste en que el alto el fuego en el país árabe forma parte del acuerdo con Estados Unidos para comenzar a negociar, a lo que ha sumado ahora la liberación de sus activos.
Israel, sin embargo, ha mostrado su intención de seguir atacando a Hizbulá en Líbano, a pesar de que Trump pidió al primer ministro Benjamin Netanyahu que redujera las operaciones israelíes en la zona.




