La reciente aprobación legislativa en Perú para declarar de interés nacional la construcción de un dique seco Post-Panamax en el puerto del Callao ha generado un intenso debate en la industria naval de Chile.
El proyecto, respaldado por unanimidad en la Comisión de Economía, Banca, Finanzas e Inteligencia Financiera del Congreso peruano, busca posicionar al país como un centro logístico y naval relevante en América Latina, al tiempo que desafía la competitividad regional de los astilleros chilenos, especialmente en el Bío Bío.
La iniciativa, impulsada por la Comisión presidida por Víctor Flores Ruiz, responde a la necesidad de dotar al Perú de infraestructura para atender a buques Post-Panamax y Súper Post-Panamax, que representan el 45% de las embarcaciones que arriban al Callao y el 40% del transporte comercial marítimo mundial.
En palabras del congresista Flores Ruiz, “el Perú tiene una posición geoestratégica clave en el Pacífico Sur y con la puesta en marcha de las operaciones del megapuerto de Chancay nos convierte en un potencial hub logístico y naval de primer orden en América Latina”.
Actualmente, la ausencia de un dique seco moderno obliga a los buques que requieren mantenimiento y reparación a trasladarse a astilleros en Chile, Brasil, México o incluso Asia. Según la información del Congreso de la República, este proyecto ha sido evaluado durante una década y se considera esencial para que el país compita en igualdad de condiciones en el mercado internacional de servicios navales.
Repercusiones en la industria
La declaración peruana de interés nacional para el dique seco provocó diversas respuestas en Chile. Según Portal Portuario, algunos sectores consideran que es momento de que Chile apueste por una infraestructura similar, mientras otros defienden que el actual Plan Nacional Continuo de Construcción Naval (PNCCN) responde a las necesidades del sector.
Álvaro Peña, académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, manifestó que “hoy no cuenta con una capacidad abierta equivalente para buques post-Panamax, mientras Perú ya avanzó con una declaración de interés nacional y con aprobación ambiental para el caso de Callao”.
Peña advirtió sobre la importancia de avanzar en un proyecto de estas características, ya que “la tendencia a naves de mayor tamaño y la expansión prevista del sistema portuario chileno refuerzan que no hacerlo implica seguir externalizando servicios de alto valor y perder posición competitiva regional”.
Desde la perspectiva del senador Gastón Saavedra (Partido Socialista), Perú “tomó una decisión correcta al declarar interés nacional por el proyecto del dique post panamax”.
Saavedra subrayó que Chile “tiene que mantener y proyectar el Plan de Construcción Naval Continua, eso significa inversión, mejoramiento de diques de Asmar; y declarar el plan de construcción naval de interés nacional y que se mantenga como una política pública de Estado y así asegurarnos el permanente desarrollo de la construcción naval en nuestro país”.
Impacto en el Biobío
La noticia generó preocupación en la región del Biobío, donde los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) representan un pilar para la economía local. Javier Sepúlveda, docente de la Universidad de Concepción, analizó que el nuevo dique seco peruano “amenaza la competitividad de Asmar y su capacidad de crecimiento en el mercado de las reparaciones y mantenciones de embarcaciones grandes”.
No obstante, Sepúlveda también identificó posibles oportunidades para empresas chilenas: “El futuro dique seco en Perú se presenta, también, como una oportunidad para que empresas chilenas se inserten en esas redes de producción global prestando sus servicios especializados, que son muy intensivos en capital humano avanzado”.
La directora del Centro de Investigación Marítimo Portuario de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y presidenta de la Mesa Comex Biobío, Karem Urzúa, señaló que el desarrollo portuario peruano no debería alterar el plan regional chileno, diseñado para responder a la demanda de la macrozona centro-sur y sumar eventualmente carga proveniente de Argentina.
Sin embargo, advirtió que “sí podría implicar una pérdida de dinamismo futuro: las navieras tenderán a concentrar operaciones en el Perú, capturando economías de escala en construcción y servicios a naves de considerable tamaño. Chile, tras no consolidar capacidades como el tercer dique, arriesga quedar relegado a segmentos menores”.
Sobre la expansión
El director de la Liga Marítima de Chile, Hugo Barra, expresó que la competencia del mercado de reparación y mantención de naves de gran tamaño está marcada por la preferencia de los armadores por los astilleros de Asia, especialmente China, “cuyas tarifas son imposibles de batir”. Barra estimó que el PNCCN vigente resulta más “factible, aceptable y conveniente”, aunque reconoció que existen brechas y oportunidades para la industria nacional.
Las declaraciones de Mikel Capetillo, secretario del Sindicato de Asmar, recogidas por Portal Portuario, aportaron una visión interna sobre la capacidad de los astilleros chilenos. Capetillo afirmó que la postura del parlamento peruano confirma que la iniciativa de construir una tercera instalación de reparación en Talcahuano “era un buen proyecto”, aunque hoy resulte difícil de concretar porque “no está dentro de las prioridades de la Armada de Chile”. Agregó que “el problema es que lo que es interés para Asmar, no necesariamente es interés de la Armada”.
El efecto
El impacto de la decisión peruana también se analizó desde el punto de vista logístico en el Biobío. Según el seremi del Ministerio de Obras Públicas, José Piña, el Gobierno chileno está enfocando inversiones en la mejora de rutas interportuarias y conexiones estratégicas para fortalecer la cadena logística regional, como la conexión de la Ruta Interportuaria con el Puerto de San Vicente y la Ruta de Cabrero con la del Itata.
A su vez, el senador Gastón Saavedra destacó que el megapuerto de Chancay, con grúas más rápidas y aguas profundas, podría atraer preferencia del mercado naviero internacional, lo que podría afectar al sistema portuario chileno y de Biobío.
Saavedra remarcó la importancia de “mejorar los accesos portuarios de la Región y el MOP debe priorizar las obras para mejorar la conectividad y la eficiencia en materia portuaria”.
El parlamentario también defendió la urgencia de priorizar proyectos logísticos como el HUB portuario de Huachipato, considerando que “este proyecto sea priorizado como de interés público regional y se disponga todo lo necesario para concretarlo lo antes posible. Que el Gobernador, el Delegado Presidencial Regional, nosotros como parlamentarios y las empresas, solicitemos al Gobierno del Presidente Kast dar prioridad a esto”.
Perspectivas y planes a futuro
El Plan Nacional de Construcción Naval de Chile, válido hasta 2040, contempla la construcción de buques multipropósito, pero no prevé ampliar la capacidad de los diques existentes. Los proyectos para un tercer dique en Talcahuano fueron descartados, reflejando la falta de alineación entre las necesidades de Asmar y las prioridades de la Armada.
Como sintetizó Karem Urzúa: “El impacto no será inmediato, pero en el largo plazo se traducirá en menor empleo, menor aporte al PIB y pérdida de capacidades tecnológicas. Más que un efecto directo, es un costo de oportunidad estratégico que se hará visible con el tiempo”.




