Ni el 0-1 de Führich para el Stuttgart en el minuto 21, ni las rotaciones, ni la tranquilidad de saber que el título sería suyo antes o después relajaron ni alteraron al Bayern Múnich.
Tan superior como irrebatible, el conjunto bávaro remontó con dos goles en un minuto y 33 segundos, amplió su diferencia después y culminó su trigésimo quinta Bundesliga (4-2).
La derrota del Borussia Dortmund aceleró todo el sábado para este domingo en el Allianz Arena, repleto para ver un nuevo campeonato de su equipo, líder de principio a fin de la temporada, y campeón con cuatro jornadas de antelación.
Una hegemonía en Alemania que no admite dudas, como tampoco las hubo contra el tercero de la tabla, al que goleó cuando se lo propuso.
Necesitaba al menos empatar este domingo para resolverlo ya todo matemáticamente y centrarse en otros dos frentes que aún siguen abiertos, porque el campeón de la Supercopa de Alemania y de la Bundesliga también puede serlo de la Copa del país y de la Champions League.
El 0-1 de Furich, con un disparo raso, a la altura del fantástico pase filtrado de El Khanouss, para el Stuttgart recibió una respuesta rápida y contundente del Bayern, que empató al minuto 31 y dos segundos, con el remate con la rodilla de Raphael Guerreiro después del centro de Jamal Musiala.
Y remontó en el minuto 32 y 35 segundos, con el contragolpe dirigido por Luis Díaz, que regaló el 2-1 a Nico Jackson dentro del área.
Aún fue más allá, inconformista como es siempre el Bayern Múnich. Por si había alguna duda, en el minuto 36 y 22 segundos marcó el 3-1, con un tiro de Davies en el área.
A los ocho minutos de la segunda parte, ya con Harry Kane y Michael Olise sobre el campo (fueron suplentes de inicio por descanso y reemplazaron en el intermedio a Musiala y Luis Díaz), el goleador inglés remachó el 4-1. Su gol numero 51 del curso entre todas las competiciones en 43 encuentros. Y el 136 en 139 partidos con el Bayern.




