El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil informó este miércoles que convocó la víspera a un representante de la Embajada estadounidense en el país, en protesta por la retirada de las credenciales a un policía brasileño en Miami.
En la reunión con el representante diplomático, cuyo nombre no se aclara en una nota de la Cancillería, el Gobierno brasileño comunicó la retirada de las credenciales de un agente estadounidense destacado en Brasil, como medida de reciprocidad.
Según el comunicado, esta medida responde a la decisión “sumaria” de Washington de cesar las actividades del comisario de la Policía Federal Marcelo Ivo de Carvalho, quien actuaba en Miami como nexo con las autoridades de inmigración estadounidenses.
Carvalho fue acusado por Washington de “manipular” el sistema de inmigración “para eludir las solicitudes formales de extradición y extender las cacerías de brujas políticas” en el territorio.
De acuerdo con el Ministerio de Exteriores, la acción estadounidense violó el memorando de entendimiento bilateral, que exige un proceso previo de diálogo y pedidos de aclaración antes de interrumpir la cooperación de oficiales de enlace.
Para Brasilia, este proceder constituye un alejamiento de las “buenas prácticas diplomáticas de diálogo entre naciones amigas” y del espíritu de colaboración que ha definido la relación bilateral durante más de dos siglos.
El comunicado llega tras los dichos del director general de la Policía Federal de Brasil, Andrei Rodrigues, quien anunció en entrevista a GloboNews la retirada de las credenciales de acceso de un oficial de seguridad de Estados Unidos que cumplía funciones en Brasilia.
Carvalho, el comisario expulsado, estuvo involucrado en la detención de Alexandre Ramagem, exdiputado y exjefe de Inteligencia del Gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), quien se fugó en septiembre de 2025 cuando recibió una pena de 16 años de cárcel por su participación en el intento de golpe de Estado liderado por el expresidente ultraderechista.
Sin embargo, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) lo puso en libertad pocos días después, a pesar de que Brasil ha requerido formalmente su extradición.
Estas nuevas tensiones suman un nuevo capítulo a las turbulentas relaciones entre el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo conflicto central se desató el año pasado con la imposición de aranceles de hasta el 50 % a productos brasileños en represalia por el juicio que derivó en pena de prisión para Bolsonaro, aliado del republicano.
Sin embargo, tras un breve cruce en la Asamblea General de Naciones Unidas, ambos países habían conseguido limar asperezas a partir de una serie de conversaciones entre los mandatarios, que culminaron con una rebaja sustancial de las tarifas aduaneras y la retirada de sanciones a autoridades.




