El esperado derbi aragonés entre el Real Zaragoza y el Huesca no solo dejó un marcador de 1-0, sino una imagen que empañó toda la jornada en la Segunda División de España.
En el tiempo añadido, el enfrentamiento vivió un desenlace vergonzoso que podría tener consecuencias graves tanto en lo deportivo como en lo disciplinario.
Con el resultado 1-0 a favor del Huesca en el minuto 90+8, la tensión aumentaba por la lucha por la permanencia. Sin embargo, lo que debía ser un cierre normal de un intenso derbi se convirtió en una explosión de frustración y violencia.
Esteban Andrada, portero del Zaragoza, vio la roja tras un empujón al capitán del Huesca, Jorge Pulido, quien intentaba calmar la situación tras una serie de protestas del arquero argentino.
La reacción de Andrada, sin embargo, fue aún más indignante. Tras la expulsión, el portero perdió el control por completo y, en un acto impulsivo, se abalanzó sobre Pulido y le propinó un puñetazo en la cara.
Esteban Andrada, hoy arquero del Zaragoza, fue EXPULSADO, SE VOLVIÓ LOCO Y LE PEGÓ UNA PIÑA en la cara al capitán del Huesca.
INSÓLITO TODO. 😳🇦🇷🇪🇸 pic.twitter.com/7wfO12gMFi
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) April 26, 2026
En medio del caos, Dani Jiménez, el portero del Huesca, también se sumó al enfrentamiento, intentando golpear a Andrada y sumando aún más confusión a la escena. El derbi terminó de forma caótica, con más tarjetas amarillas y rojas y un clima de confrontación que dejó a todos boquiabiertos.
Las cámaras no dejaron escapar el momento, lo que desató una avalancha de críticas hacia el comportamiento del portero blanquillo.
Mientras tanto, los puntos en juego quedaron en segundo plano. El Huesca, con esta victoria, alcanza los 36 puntos y mantiene viva la esperanza de la permanencia, mientras que el Zaragoza sigue sumido en la crisis con solo 35 puntos, al borde del descenso.




