A poco más de cincuenta días desde que José Antonio Kast juró como Presidente de la República, el Gobierno enfrenta un escenario marcado por tensiones internas, alianzas difusas y crecientes cuestionamientos a su conducción política.
En el centro de estas críticas aparece el denominado Segundo Piso de La Moneda, apuntado como un factor clave en las descoordinaciones que han afectado al Ejecutivo.
De hecho, desde la propia excasa política de Kast, el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, llamó a poner orden.
Sumado a una serie de errores comunicacionales, originados en su mayoría por desajustes con los asesores, distintas voces han advertido problemas en la forma en que se están tomando y transmitiendo las decisiones.
Los errores comunicacionales del gobierno de Kast
Uno de los casos más emblemáticos fue el uso del término “Estado en quiebra” por parte de la Secretaría de Comunicaciones para justificar las alzas en el costo de la vida, lo que derivó en un oficio de Contraloría.
A partir de distintos antecedentes, el ente contralor concluyó en que el ministerio debe instruir un sumario administrativo para determinar eventuales responsabilidades de los funcionarios involucrados.
En este contexto, también han quedado en evidencia descoordinaciones entre los propios ministros, reflejando un problema más profundo de articulación interna.
Durante la semana pasada, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, protagonizó una disputa directa con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a raíz de la política de austeridad impulsada desde esa cartera, la cual tiene efectos directos en las distintas secretarías de Estado.
No obstante, durante la tarde de este domingo, el propio ministro Poduje se refirió a la polémica y aseguró que mantiene una excelente relación con Quiroz, destacando que trabajan en conjunto y que la ciudadanía espera precisamente ese tipo de colaboración.
Conducción política en cuestión
Con todo, desde el propio oficialismo, han criticado estas descoordinaciones.
Así, el diputado y presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, afirmó que estos descuadres pueden explicarse con que estamos frente a un Ejecutivo que recién está instalándose en el poder.
Asimismo, el senador de Evópoli, Luciano Cruz Coke, indicó que el diseño político debe pasar antes por los ministerios de esta índole, sugiriendo así que los ministros del Interior y de la Segpres, Claudio Alvarado y José García, respectivamente, son quienes deberían tomar la batuta de la estructuración.
Desde las mismas derechas, pero por fuera del funcionamiento oficial de la administración, el presidente del Partido Nacional Libertario y diputado, Hans Marowski, llamó a establecer un liderazgo.
Cabe mencionar que este escenario se da en medio de una agenda exigente para el Ejecutivo. En su arranque, el Gobierno debió enfrentar la inédita alza de los combustibles y la neutralización del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), a lo que se sumó la agudización de la violencia en establecimientos educacionales, escenario ante el cual ingresó el proyecto de ley “Escuelas Protegidas”.
Mientras que, en paralelo, el Gobierno ha intentado avanzar en su política económica, que contempla la megarreforma de Reconstrucción Nacional.
Frente a lo anterior, desde la oposición, el senador Juan Luis Castro (PS) afirmó que lo que está sucediendo es el resultado de un mal diseño comunicacional y una contraposición entre el rol de los asesores del Segundo Piso y el trabajo con los ministros.
En tanto, desde un punto de vista ajeno al gobierno, el exministro Francisco Vidal realizó un análisis de la situación, que coincide con varios relatos, afirmando que actualmente en el Ejecutivo coinciden dos derechas, la tradicional y la republicana.
En ese sentido, Vidal fue enfático en que los personeros de formación republicana tradicional y de confianza del Presidente Kast son quienes conforman el Segundo Piso. De ese modo es que se provocan los roces y desacuerdos entre los distintos personeros que conforman el actual oficialismo.
Así, cabe recordar que en la conformación inicial, la estrategia del Ejecutivo apostaba por un equipo de asesores fuerte, capaz de respaldar el trabajo de ministros que, en su mayoría, no contaban con una trayectoria política consolidada.
Sin embargo, incluso desde el oficialismo se advirtió que este esquema no ha funcionado adecuadamente en la práctica, ya que se han entregado directrices que muchas veces chocan entre carteras y que, en varias ocasiones, no se alinean con las solicitudes de los propios ministros.
Con todo, la mayor problemática en que el diseño de Palacio no esté funcionando, tiene que ver directamente con cómo esto se ve desde los ojos de la ciudadanía.
Al respecto, los últimos resultados de la encuesta Cadem arrojaron que la desaprobación del Presidente José Antonio Kast subió al 57%, al mismo tiempo que cayeron las expectativas ciudadanas en materias de economía, seguridad e inmigración.
Mientras que, la encuesta de Pulso Ciudadano registró el punto de aprobación más bajo desde que asumió el cargo, con un 29.1% que aprueba su gestión.




