El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) hoy expuso ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputadas y Diputados su visión sobre el proyecto de ley del “Plan de Reconstrucción Nacional” que incorpora diversas medidas fiscales, tributarias y económicas.
Aunque el organismo técnico reconoció que la iniciativa combina diversas propuestas con el objetivo de elevar el crecimiento tendencial de la economía, también realizó diversas advertencias, como que el impacto final del proyecto sobre el balance fiscal “depende críticamente” que el crecimiento económico esté en línea con lo proyectado en el mismo.
También recordó que el propio Informe Financiero (IF) de la propuesta presenta déficits fiscales al menos hasta el 2031, “incluso considerando el efecto crecimiento, pese a que proyecta superávit en el largo plazo”, señaló el CFA, representado por su presidenta, Paula Benavides, y el resto de consejeros que participaron en la instancia.
Las advertencias del CFA por el Plan de Reconstrucción Nacional
Según recordaron mediante comunicado sobre la reunión; sin contar el efecto del crecimiento, la iniciativa generaría un deterioro fiscal permanente del 0,43% del PIB en régimen al 2050.
Con el componente de crecimiento, el balance fiscal mejoraría al 0,78% del PIB, pero para el 2030 continuaría en déficit al 0,3% del PIB. Además, entre 2026 y 2031, el impacto fiscal neto sería negativo.
Por ello, sostuvieron que la neutralidad fiscal requerirá de fuentes de financiamiento adicionales y relevantes, no contenidas en el proyecto ingresado, planteando además que las fuentes consideradas no compensan los menores ingresos fiscales.
Como riesgo transversal, el Consejo Fiscal Autónomo dijo ver un descalce entre los costos fiscales -o los menores ingresos-, que se materializan desde el año uno, y los beneficios del proyecto.
Estos últimos, asociados a un mayor crecimiento, se incorporan de forma gradual y con mayor incertidumbre en cuanto a su tiempo de materialización, velocidad y transmisión hacia el PIB y la recaudación fiscal, lo que podría terminar “afectando las finanzas públicas”.
“De no materializarse parcial o totalmente los mayores ingresos proyectados por la vía del crecimiento, podría observarse un deterioro fiscal adicional al del escenario del IF, presionando aún más el contexto de estrechez fiscal”, recalcaron desde el Consejo.
Riesgos fiscales
El CFA detalló nueve riesgos fiscales directos.
El primero relacionado a la baja del impuesto a las empresas, cuyo costo a las arcas públicas no se compensaría con el crecimiento previsto. Por otro lado, se advierte sobre el alto costo fiscal del crédito tributario al empleo y la exención transitoria del IVA a viviendas nuevas.
Respecto a la compensación al Fondo Común Municipal (FCM) debido a la ampliación de exención de contribuciones a adultos mayores, el Consejo señaló que pueden haber mayores presiones fiscales permanentes, a la vez que las medidas por licencias médicas podrían dejar un ahorro fiscal menor al previsto -lo mismo en el caso del aumento de cupos de incentivo al retiro- y un costo no contemplado.
Las sanciones al contrabando de tabaco podrían tener una menor recaudación, a la vez que la restitución por anulación de Resolución de Calificación Ambiental (RCA) no tiene una cláusula de gasto máximo -poniendo presión al gasto-, y por último, relacionado a los impuestos sustitutivos y una nueva repatriación de capitales, se señala que la “reiteración de medidas transitorias de regularización o anticipo puede debilitar el cumplimiento tributario, y afectar la sostenibilidad de los ingresos fiscales en el mediano plazo”.
El análisis también reveló dos riesgos indirectos: uno por la incertidumbre de los impactos en el crecimiento y la incertidumbre del traspaso de ese mayor crecimiento a los ingresos fiscales a futuro.
Considerando todo lo anterior, se entregaron 12 recomendaciones, entre las que propone la consideración de medidas de mitigación adicionales, como pueden ser medidas compensatorias adicionales de ingresos y gastos.
Respecto a las medidas ya consideradas, se recomendó evaluar cambios en la “gradualidad, aplazamiento, fechas de término, límites de montos, monitoreo y condicionalidad, o mejoras en la relación costo/efectividad”. A su vez, el CFA sostuvo que se podrían realizar escenarios de sensibilidad y estrés del efecto fiscal de recaudación por alza del PIB.
Finalmente, se hizo hincapié en la necesidad de un diagnóstico común de la situación fiscal y llegar a un acuerdo amplio en pos de la salud de la billetera fiscal y su sostenibilidad, junto con medidas explícitas y de efectos fiscales permamentes, que cierren tanto el déficit actual y mantengan la deuda bajo el 45% prudente.




