El oficialismo volverá a reunirse en un formato ampliado y con una agenda que, aunque tiene un eje claro, difícilmente se limitará a un solo tema.
Para el próximo martes, a las 20:30 horas, el presidente José Antonio Kast convocó a un nuevo cónclave en el Palacio Presidencial de Cerro Castillo, esta vez con senadores y presidentes de partidos del bloque, en una cita que no solo se inscribe en las fases políticas de su agenda legislativa por el Plan de Reconstrucción, sino también, en medio de divisiones internas y la necesidad de cohesión.
Kast cita a cónclave oficialista en Cerro Castillo
La convocatoria llega semanas después del comité político ampliado del 14 de abril —realizado en el mismo recinto— donde el Mandatario socializó con diputados oficialistas el denominado Plan de Reconstrucción Nacional.
Aquella instancia tuvo un carácter más programático. Ahora, desde La Moneda señalan que la cita del próximo martes apunta a consolidar respaldos en el Senado, en momentos clave para la ley miscelánea, cuya idea de legislar se votará en los próximos días en la Cámara. En ese escenario, el Gobierno busca alinear a su coalición en torno a la megarreforma.
El diseño también responde a una lógica de secuencia política: primero diputados, ahora senadores. En el oficialismo reconocen que, tras el despliegue inicial en la Cámara, corresponde asegurar la viabilidad en la Cámara Alta. Desde sectores como Demócratas, que participaron recientemente en reuniones en La Moneda, anticipan que el encuentro servirá para “ratificar compromisos” en materias que exceden la reconstrucción, como seguridad y reactivación económica.
Tensiones en el oficialismo
Pero el telón de fondo es más complejo que la agenda formal. El cónclave tendrá lugar en medio de fricciones internas que el Ejecutivo no ha logrado desactivar del todo.
Uno de los focos es el rol del ministro de Vivienda, Iván Poduje, quien ha permanecido constantemente en el centro de la controversia por sus declaraciones y sus formas. Aunque desde la Segpres, el ministro José García Ruminot admitió que sus dichos generaron “incomodidad”, el propio Poduje ha optado por desdramatizar el conflicto, que inevitablemente está marcando el clima oficialista.

A esto se suman cuestionamientos al llamado “segundo piso” de La Moneda, encabezado por el jefe de asesores del Presidente, Alejandro Irarrázaval, cuya influencia en la toma de decisiones ha sido objeto de críticas dentro del oficialismo.
En la misma línea, la gestión del ministro del Interior, Claudio Alvarado, también ha sido observada, aunque el último comité político ampliado terminó por ratificarlo como el principal coordinador del gabinete, en un gesto que buscó cerrar filas en medio de las dudas.
Con ese cuadro, el cónclave del martes aparece menos como una reunión técnica y más como un intento de ordenamiento político. La reconstrucción será el eje, pero el Gobierno sabe que la conversación inevitablemente derivará hacia la conducción, los equilibrios internos y la capacidad de sostener una agenda que requiere algo más que mayorías circunstanciales: cohesión.




