En las últimas horas -por ocho votos a favor, cuatro en contra y una abstención- la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja aprobó en general el proyecto para la reconstrucción nacional y el desarrollo económico y social, luego de una semana de variadas y extensas audiencias, donde expusieron autoridades del Gobierno, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA), gremios y economistas.
En paralelo, desde el banco de inversiones estadounidense JP Morgan resaltaron la pretensión pro crecimiento mediante la reducción de la permisología y la baja de impuestos corporativos, calificándolas como “la expresión más ambiciosa de este esfuerzo en años”, a la vez que proyectaron tres posibles escenarios basados en el cumplimiento de las expectativas de crecimiento del Ejecutivo: uno optimista, uno intermedio y uno pesimista.
La megarreforma pasó unn filtro en el Congreso
En la Comisión se expresaron a favor los diputados del Partido Republicano, Agustín Romero, José Carlos Meza y Felipe Ross; de Renovación Nacional, Eduardo Durán y Diego Schalper; de la UDI, Jaime Coloma y Flor Weisse; y del Partido Nacional Libertario, Pier Karlezi.
Resaltaron que, si bien el CFA presentó observaciones a la propuesta, igualmente valoró el componente de crecimiento y de ajuste del gasto fiscal. Además, consideraron que los riesgos pueden ser enfrentados y que la inacción sería un elemento más negativo para el país, que ahondaría en el estancamiento de la economía, mencionó un reporte de prensa de la Cámara Baja.
Así, valoraron la posibilidad de dar certezas a la inversión, por medio de reglas tributarias claras y competitivas.
La iniciativa busca elevar el crecimiento mediante importantes rebajas tributarias como la reducción gradual del impuesto a las empresas del 27% al 23% y un crédito destinado a incentivar el empleo formal.
El Gobierno considera clave la aprobación del proyecto para reactivar la economía y elevar el crecimiento de Chile desde el 2,5% del año pasado hasta el 4% al final del mandato, así como reducir la tasa de desempleo al 6,5% y equilibrar las cuentas fiscales.
La megarreforma del presidente José Antonio Kast avanzó en medio de un fuerte rechazo opositor, con votos desfavorables de Boris Barrera del PC; el independiente Carlos Bianchi; Jorge Brito del FA; y Priscilla Castillo, de la DC. Zandra Parisi, del PDG, fue el voto de abstención.
“En este grupo hubo una crítica general a que se obligara a votar en la presente sesión, pese a la complejidad de la propuesta y a las múltiples observaciones presentadas en las audiencias, por ejemplo, las del CFA, que hicieron notar que, aun con crecimiento, se mantendrá un déficit fiscal hasta al menos el 2031″, se dijo en el reporte de prensa de la Cámara.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió la controvertida ley y advirtió que el Ejecutivo tiene otras herramientas administrativas para impulsar su agenda económica.
“Me preguntaron qué pasa si la ley no se pasa. Bueno, vamos a seguir gobernando igual, porque también existe la gestión y también están los decretos”, afirmó.
En Chile, no obstante, solo las leyes aprobadas por el Congreso pueden establecer, modificar, reducir o eximir tributos, apuntó un reporte de Agencia EFE.
El Gobierno aspira a que la reforma sea aprobada antes de septiembre para presentar sus primeros presupuestos a finales de año.
Respecto al avance conseguido en la Comisión de Hacienda, Quiroz subrayó que “es un muy buen punto de partida (…) y un gran mensaje para los chilenos, un mensaje de esperanza, de que avancemos rápido con este proyecto y devolvamos pronto al país la esperanza en el progreso”.
La opinión de JP Morgan
El proyecto de ley de Reconstrucción impulsado por el Gobierno de Kast fue objeto de un pormenorizado análisis por parte de Diego Pereira, economista jefe para el Cono Sur del banco de inversiones JP Morgan.
Resaltó la pretensión pro crecimiento mediante la reducción de la permisología y la baja de impuestos corporativos, calificándolas como “la expresión más ambiciosa de este esfuerzo en años”.
El experto valoró el fuerte énfasis de la propuesta en políticas procrecimiento y la simplificación de procesos regulatorios, aunque advirtió que la iniciativa conlleva riesgos fiscales significativos al sustentarse en una premisa que calificó como atractiva, pero incierta.
El documento subrayó que el plan marcaría un giro profundo en la concepción de la política económica nacional.
Sin embargo, el banco alertó sobre una marcada asimetría en el diseño del proyecto, dado que los costos fiscales son inmediatos y ciertos, mientras que los beneficios proyectados dependen de variables conductuales, como decisiones de inversión y aumentos de productividad, que el Estado no puede controlar totalmente.
Por todo, JP Morgan proyectó tres posibles escenarios basados en el cumplimiento de las expectativas de crecimiento del Ejecutivo: uno optimista, uno intermedio y uno pesimista.




