En medio de la campaña presidencial peruana, unas declaraciones atribuidas al dirigente político Antauro Humala volvieron a despertar un viejo recuerdo entre Perú y Chile. Bastó mencionar los nombres de Tacna, Arica y Tarapacá, territorios marcados desde hace más de un siglo por la memoria de la Guerra del Pacífico, para que reaparecieran debates sobre seguridad y nacionalismo.
Aunque los gobiernos de Lima y Santiago evitaron elevar el tono diplomático, las reacciones políticas y mediáticas se extendieron rápidamente. En esta entrevista, el conocido politólogo peruano Óscar Vidarte , doctor en Ciencia Política y Gobierno, analiza el contexto de estos mensajes, el momento político que atraviesan los dos países vecinos y la agenda en común que necesitan avanzar.
-¿Qué hay detrás de estos nuevos intentos de confrontación entre Perú y Chile, que se han comentado en la prensa en los últimos días?
Yo creo que lo que hemos escuchado en la prensa en los últimos días, sobre todo en el Perú, ha sido a raíz de un medio que sacó las declaraciones de Antauro Humala, que es alguien a quien se le vincula con uno de los posibles candidatos que va a segunda vuelta, como Roberto Sánchez. Y la verdad es que, por lo que entiendo, estas declaraciones no son nuevas, son antiguas. Y son parte de una retórica que todos conocemos: ultranacionalista, del etnocacerismo que lidera el señor Antauro Humala. Entonces, hay que ponerlo todo en contexto.
Antauro Humala representa una propuesta política ultranacionalista que, desde hace mucho tiempo atrás, tiene una lectura crítica acerca de Chile y acerca de lo que sucedió en la Guerra del Pacífico a fines del siglo XIX. Y él, aunque siempre aparece en medios, es un personaje cercano a Roberto Sánchez, pero no es parte de su partido. Yo tengo la impresión de que esas declaraciones han salido en la prensa justamente en un medio, con el objetivo de afectar lo que puede ser la campaña de uno o los dos candidatos a la presidencia.
Es decir, estas declaraciones no aparecen por algo que tenga que ver con algo coyuntural en la relación entre Perú y Chile; no aparecen porque sean parte de la agenda en el Perú respecto a Chile. Sería falso creer que en el Perú existe una agenda que busca recuperar Arica, sino que creo que es parte de una narrativa de un personaje político particular, extremista, que tiene una lectura ultranacionalista del Perú y que, de alguna manera, ha expresado varias veces que le gustaría recuperar Arica, y que obviamente aparece en la prensa porque es una forma de dañar o de afectar a uno o a los dos candidatos en lo que puede ser la segunda vuelta electoral en el Perú.
—¿Considera que hay algunos sectores que están intentando aprovechar el tema también para promover gastos militares? Lo leí en una columna suya reciente.
Yo, en principio, diría que no, porque, si así fuese, encontraríamos en las Fuerzas Armadas, por ejemplo, la misma narrativa, y no la tenemos, no la encontramos. Sin embargo, todos sabemos que las Fuerzas Armadas justifican sus gastos militares a partir de amenazas externas. Entonces, por ejemplo, en Chile sí escuché eso de algunos políticos que hablaban de fortalecerse militarmente frente a este tipo de declaraciones que venían desde el Perú. Entonces, en Chile sí encontré ese tipo de comentarios: “Hay que fortalecernos militarmente frente al fortalecimiento militar de Perú”. Me refería más a ese tipo de escenario.
En el Perú, creo que las Fuerzas Armadas no han justificado, por lo menos públicamente, sus compras a partir de lo que puede ser la necesidad de una recuperación de Arica. No han tenido que hacerlo. Sin embargo, seamos sinceros, este tipo de compras militares siempre se sustentan en amenazas externas; si no, no existirían. Pero con eso no estoy diciendo que en el Perú se hayan realizado las últimas compras pensando en Chile.
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Sábado 09 Mayo, 2026 | 07:40
—¿Cómo evalúa la respuesta de ambos lados? Primero de Chile y también del gobierno del Perú frente a este debate de una posible confrontación entre ambos países.
Bueno, lo primero que quiero decir es que, a nivel oficial, se ha mantenido mucho la calma. No ha habido declaraciones al más alto nivel, ni de los presidentes ni de Cancillería, respecto a este tema. Es decir, es un tema de un político peruano extremista que todos conocemos, así que, de alguna manera, oficialmente no hay ningún tipo de respaldo del gobierno frente a él, así que por ahí es positivo.
Ahora, eso no quita que, a otro nivel, sí surjan respuestas. Y a mí sí me preocupó que, mientras en Perú incluso el mismo Roberto Sánchez, que es supuestamente cercano o aliado de Antauro Humala, deslindó de él inmediatamente respecto a lo que dijo sobre Chile —él dijo que todo quedó cerrado, acá no hay nada que hacer—, en Chile sí salieron varias voces, comenzando por Johannes Kaiser, que levantaron las banderas de la crítica, de los militares; es decir, se expresaron con preocupación, incluso recomendando carreras armamentistas o un fortalecimiento militar que yo creo que no ayuda a la convivencia y al acercamiento que Perú y Chile han impulsado en las últimas décadas.
Entonces, yo creo que, a nivel oficial del más alto nivel, el manejo ha sido adecuado; sin embargo, esto sí ha tenido réplicas en otros actores políticos, sobre todo en Chile más que en Perú, que creo que están utilizando la amenaza peruana para otros fines.
—En esta nueva administración del gobierno chileno, del presidente José Antonio Kast, ¿le preocupa que haya algún cambio en cuanto a las relaciones Perú-Chile en los próximos años?
Específicamente sobre la relación Perú-Chile, yo no creo, yo espero que no haya muchos cambios, pero, claro, las relaciones dependen también de los operadores. En el Perú todavía está por verse quién va a ser el presidente a partir de julio, con el cual Kast va a tener que compartir agendas. Entonces, habría que ver quién va a ser el presidente, porque, seamos sinceros, la relación con Chile, por lo menos con el gobierno de Gabriel Boric, ha sido una relación amable, cordial, pero también una relación bastante fría, y lo entiendo, porque el Perú ha tenido muchos presidentes, porque el Perú ha sido muy caótico políticamente, por las acusaciones en materia de derechos humanos y de democracia contra Dina Boluarte, lo cual ha llevado, por ejemplo, a que Perú y Chile no tengan, hace varios años, un gabinete binacional, que era el instrumento bilateral más importante que tenían.
Entonces, yo creo que la pregunta es: ¿la relación va a dar un salto cualitativo o se va a mantener igual? Yo creo que eso va a depender de lo que suceda en las próximas semanas en el Perú. Si Keiko Fujimori sale elegida presidenta, es probable que se genere un espacio a partir de la coincidencia ideológica que puede tener Kast con ella para desarrollar ciertas dinámicas que están paralizadas, como, por ejemplo, un gabinete binacional. Sin embargo, si Sánchez resulta electo, todo se vuelve mucho más nebuloso, mucho más difícil.
Ahora, eso no implica que haya una mala relación. Mira tú que, cuando Sebastián Piñera llegó a su primer gobierno, muchos también generaron o tuvieron algún tipo de temor, preocupación, y mantuvo una excelente relación con el Perú. Así que habría que ver cómo el gobierno de Roberto Sánchez construye su política exterior y cuál es la respuesta de Kast. Definitivamente, es probable que sea mucho más difícil la relación entre estos operadores, pero acordémonos de que tenemos una agenda común que, al margen del perfil ideológico político del gobierno que hay en Chile o en Perú, tenemos una agenda bilateral que tenemos que desarrollar para satisfacer nuestros intereses, como los temas fronterizos, temas de seguridad, temas económicos, una agenda en la Alianza del Pacífico y, entonces, yo espero que predomine el pragmatismo, si es que Roberto Sánchez es elegido presidente, para que la relación con Chile pueda seguir avanzando.
—En términos de experiencia política, ¿cómo ve a los dos virtuales candidatos de la segunda vuelta? ¿Hay alguno que de repente le genera una mayor preocupación frente a las relaciones con Chile?
No hay mayor información, no hay mayor referencia acerca de lo que debe ser la relación con Chile, ni en el plan de gobierno de Keiko Fujimori ni en el plan de gobierno de Roberto Sánchez. No hay una mayor referencia positiva o negativa respecto a Chile. Yo entendería que ambos entienden la relación regional, ambos entienden la importancia de la cooperación; en ese sentido, yo no veo ningún problema.
Más me causó gran impresión que Roberto Sánchez, rápidamente, al escuchar los comentarios de Antauro Humala, haya deslindado. Es decir, hablando de que la relación con Chile es una relación que camina muy bien, que se ha resuelto, que no hay temas pendientes fronterizos y punto. A mí me pareció súper bien que, desde el lado de la izquierda, haya una respuesta rápida respecto a que nosotros no estamos de acuerdo con lo que dice Antauro Humala, todo está saneado, cerrado, hay una relación que se va construyendo y punto.
Eso, de alguna manera, me habla bien. Yo no creo que ningún candidato se haya expresado en contra o haya expresado algo negativo respecto a Chile, así que yo espero que ambos candidatos traten de construir la relación con Chile, pero, como dije, de alguna manera hay candidatos con un perfil que probablemente haga mucho más fácil esa tarea.
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—Y en una lectura política, ¿usted considera que todos los temas de Perú con Chile están cerrados? ¿Hay alguna posibilidad de diferencia o conflicto en unos 20 o 30 años?
Oficialmente, los temas están cerrados; el Perú no tiene ninguna diferencia con Chile, todos los temas están cerrados, el límite marítimo y el límite terrestre están cerrados. Digo oficialmente la posición del Perú, pero, académicamente, todos sabemos que en Chile hay una discrepancia respecto a lo que desde Chile llaman el triángulo terrestre. Es una discrepancia pequeña, es una discrepancia por poco menos de 4 hectáreas, en la zona fronteriza relativa al hito número uno, y que para el Perú no es una diferencia, porque el Perú tiene claro cuáles son sus límites.
Entonces, para Chile existe un tema pendiente chiquito, que ambos países quieren tocarlo, pero me imagino que algún día será parte de alguna conversación. Pero ese tema menor, pequeño, fronterizo, no puede dañar una relación que es bastante compleja e importante para ambos países. Y es que, finalmente, se han cerrado prácticamente todos los temas fronterizos.
—¿Qué le parece que cada cierto tiempo, por diferentes motivos, se vuelve a hablar de una diferencia entre Perú y Chile? ¿Considera que esto finalmente genera un desgaste en la relación de ambos países con el paso de los años?
Obviamente, que no suma. No suma que políticos que tienen mucha pantalla en el Perú digan que van a recuperar Arica y Tarapacá; no suma, genera preocupación y genera escenarios donde te piden explicaciones. No me cabe duda de que haya habido pedidos de explicaciones entre cancillerías a nivel reservado, o comunicación reservada entre cancillerías sobre lo que está pasando, no lo dudo.
Y eso no es lo que favorece y, obviamente, a partir de la historia rica que tenemos entre Perú y Chile, ese tipo de cosas suelen salir cada cierto tiempo. Habría que preguntarnos por qué aparecen cada cierto tiempo, ese es parte de otro debate, pero obviamente no ayudan a la relación.
—¿Cuál considera que debería ser la agenda en común de ambos países pensando en la integración?
Tenemos muchos temas en común. Tenemos una agenda. En los últimos años, la agenda bilateral se ha detenido bastante y tenemos que impulsarla, comenzando por temas muy coyunturales, como, por ejemplo, la agenda de seguridad en la frontera común. Es decir, Chile levanta muros, levanta zanjas; el Perú parece que quiere hacer lo mismo y, en el medio, queda la migración.
Y creo que la migración es un tema que debe ser trabajado a nivel bilateral a través de la cooperación, y no simplemente como un problema del otro. Es decir, si hay migrantes en la frontera, es problema de Chile, yo cierro mi frontera y ya verán qué hacen. Yo creo que hay una serie de temas que, obviamente, no se reducen a Perú y Chile, también debe ser de Ecuador, Colombia y más países.
Entonces, yo creo que hay una agenda de seguridad, hay una agenda económica importante, hay una agenda fronteriza que hay que seguir impulsando; la dinámica Tacna – Arica es intensa. Hay agendas. Hay agendas de cooperación y tenemos muchos vínculos que tenemos que volver a desarrollar dentro del Asia – Pacífico.
Como sabes, el Asia – Pacífico está bastante venido a menos y tenemos que volver a impulsar eso. Creo que peruanos y chilenos somos los dos países dentro del Asia – Pacífico que tenemos más interés por dicho bloque. Tenemos más intereses que Colombia, más intereses que México. Entonces, tenemos que actuar juntos para impulsar una agenda.
—El tema del puerto de Chancay, del que se habló mucho hace unos meses, ¿considera que sigue siendo como un obstáculo para la comunicación y las relaciones en el marco de un trabajo en conjunto?
No es un obstáculo, porque además yo creo que el puerto de Chancay puede beneficiar mucho al comercio de Chile con el Asia – Pacífico. Es decir, muchos de los barcos que salen de Chile con dirección al Pacífico van a venir a Chancay para poder reducir sus tiempos hacia el Asia – Pacífico, hacia China y hacia el Lejano Oriente. Es decir, no hay que verlo necesariamente como expresión de una competencia portuaria, que lo es, sino también ver los elementos positivos, y es que el comercio chileno se puede beneficiar con tiempos más reducidos hacia el Asia – Pacífico. Y eso también, me imagino, que en su momento lo verán. Pero yo creo que no hay que verlo necesariamente como algo negativo.




