Durante las últimas semanas, la figura de María Pía Adriasola ha adquirido mayor visibilidad dentro de las actividades oficiales del Gobierno.
Su presencia en encuentros políticos en Cerro Castillo, entre otras ceremonias, se ha vuelto cada vez más notoria, especialmente tras el ajuste ministerial que terminó con la salida de Mara Sedini y Trinidad Steinert.
En el acto realizado en el Palacio de La Moneda, Adriasola ocupó un lugar poco habitual para una primera dama: estuvo sentada en primera fila junto a las autoridades salientes.
Desde ahí acompañó y consoló a ambas exministras, en un gesto captado por las cámaras, mientras el Presidente José Antonio Kast agradecía públicamente el trabajo realizado hasta ahora.
Sin embargo, su protagonismo no se ha limitado a ese acto. En reuniones oficialistas también ha intervenido con mensajes orientados a reforzar la unidad del sector y respaldar la gestión del Ejecutivo.
Para Nerea Palma, académica del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Alberto Hurtado, esta mayor exposición marca una diferencia respecto de administraciones anteriores, particularmente por el involucramiento político que ha mostrado la actual primera dama.
En la misma línea, Marcelo Mella, director del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Santiago, sostuvo que existen elementos innovadores en el rol que hoy ejerce Adriasola.
Entre ellos, mencionó su cercanía con el círculo de decisión política y su representación de valores conservadores, un factor que -a su juicio- podría transformarse en un riesgo a largo plazo.
Desde La Moneda, en tanto, han insistido en que su participación no tiene incidencia política directa y que responde principalmente a labores de acompañamiento institucional y apoyo personal al Mandatario.




