Cuarenta y ocho envoltorios de nylon con más de 156 gramos de pasta base en su interior y diez envoltorios que contenían casi 44 gramos de clorhidrato de cocaína son parte de las sustancias que intentó ingresar el domingo el exfiscal regional de O’Higgins, Roberto Díaz, al Complejo Penitenciario de Alto Hospicio, de acuerdo con el Ministerio Público.
El abogado fue sorprendido por personal de Gendarmería durante la revisión previa a la entrada al recinto, cerca de las 14:50 horas. En el procedimiento, además, se incautó un teléfono celular y una botella de alcohol que llevaba consigo. Díaz se disponía a visitar a cinco internos.
Esta no es la primera conducta errática del abogado que se hace pública. El letrado ha tenido más de un problema con la justicia. Dichas situaciones fueron boicoteando paulatinamente su vida profesional. De hecho, acabaron con una prometedora carrera al interior del Ministerio Público.
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Ascenso meteórico
Cuando en 2008, con 34 años recién cumplidos, Roberto Díaz Quintanilla fue designado como fiscal regional de O’Higgins, dio la impresión de que su carrera estaba destinada al estrellato.
Habían pasado apenas ocho años de su egreso de la Universidad Bolivariana y cinco de su entrada al Ministerio Público, como jefe de la Unidad Jurídica de la región de O’Higgins. En 2007, fue nombrado líder de la Unidad de Víctimas y Testigos de la misma fiscalía regional.
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El siguiente paso era postular a fiscal regional, la máxima autoridad del Ministerio Público en la zona. En el concurso, ante la Corte de Apelaciones de Rancagua, Díaz Quintanilla obtuvo cuatro votos, con los que quedó en el primer lugar de la terna de postulantes entre los que debía escoger el fiscal nacional.
—Se rumoreaba que su llegada tenía que ver con cosas políticas, pero jamás escuché algo concreto —comenta un persecutor que conoció la interna de la Fiscalía de O’Higgins por esos años—. No tenía un gran currículum. No que fuera malo, pero tampoco tenía un conocimiento especial.
El persecutor nacional, Sabas Chahuán, anunció su designación como fiscal regional en junio de 2008. Dos años después su paso por el Ministerio Público terminaría en un escándalo.
Acusaciones de cohecho y hálito alcohólico
El primer cuestionamiento surgió a partir de la denuncia de un imputado. Un grupo de personas había llevado a cabo una elaborada estafa, en que les ofrecían a ciudadanos españoles supuestos remates de propiedades en las regiones de O’Higgins y Metropolitana. En total, engañaron a cerca de un centenar de víctimas, con perjuicios cercanos a los 14 millones de dólares.
Durante la tramitación de esa causa, uno de los imputados sostuvo que el entonces fiscal Díaz Quintanilla había recibido dinero a cambio de no oponerse a la liberación de otro implicado.
Pero no fue sólo eso lo que determinó su caída. Tras una audiencia de alta relevancia pública, por irregularidades en la Seremi de Obras Públicas de la región, hubo una denuncia de que había asistido a la sesión con hálito alcohólico.
—Era un secreto a voces que tenía problemas con el alcohol, de hartas fiestas también —asegura una fuente a la Unidad de Investigación de Bío Bío—. Era una persona de buen trato, amistoso, pero era evidente que era algo malo para la región. Los demás fiscales intentaban aportar, pero si la cabeza no funciona…
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Sabas Chahuán encargó la apertura de un sumario administrativo contra Díaz, quien fue suspendido por el mismo fiscal nacional en abril de 2010. El día en que se comunicó esa decisión, Díaz leyó un comunicado al exterior de la Fiscalía Regional de O’Higgins:
—Nunca, ni en esa investigación ni en ninguna otra, he recibido pago alguno por beneficiar o perjudicar a alguno de los intervinientes. Las acusaciones que se efectúan en mi contra son temerarias, carentes de prueba y fundamento —aseveró Díaz, de acuerdo con La Tercera.
El persecutor añadió también que había abogados, presentes en la audiencia en que supuestamente se presentó con hálito alcohólico, dispuestos a declarar que no había sido así.
Sin embargo, Roberto Díaz Quintanilla no esperó a la resolución del sumario. Menos de un mes después presentó su renuncia al Ministerio Público.
Formalizado por violencia intrafamiliar
En 2015 también apareció la bolsa de nylon. Ese año, el exfiscal fue formalizado por violencia intrafamiliar por golpear a su esposa. Los hechos se habrían producido en el domicilio que ambos compartían, ubicado en Machalí.
Según informó La Tercera, el exfiscal se encontraba en el living de su casa con una actitud nerviosa. Debido a ello, su esposa le sugirió que se acostara, ya que, a su parecer, no se encontraba en buenas condiciones físicas.
Su cónyuge —según información proporcionada por Carabineros al citado medio— le arrebató un bulto envuelto en una bolsa de nylon. Luego le pasó la bolsa a su hijo mayor, quien la lanzó al inodoro. Mientras ocurría todo esto, Díaz habría tenido un polvo de color blanco en la nariz.
De acuerdo con la denuncia realizada por la mujer a Carabineros, la situación provocó el enojo del abogado. La insultó con groserías y luego, tras abalanzarse sobre ella, le propinó diversos golpes en la cabeza y los brazos.
Tras lo ocurrido, la esposa del jurista llamó a Carabineros. Díaz se percató de ello y, luego de romper la ventana del baño, huyó de la casa. Más tarde fue detenido en las inmediaciones del inmueble por personal policial.
Más de una década después la bolsa de nylon vuelve a aparecer. Durante la audiencia de formalización de este lunes la defensa argumentó que el imputado se encontraba en un frágil estado de salud física y mental.
No obstante, el Juzgado de Letras y Garantía de Alto Hospicio determinó dejarlo en prisión preventiva por el delito de tráfico de drogas. El plazo de la investigación se fijó en 120 días.




