Este martes, Brasil confirmó el cierre definitivo del Hospital – Colonia de Barbacena, un manicomio donde murieron cerca de 60.000 personas en 123 años. Los últimos 14 pacientes psiquiátricos fueron trasladados a un centro en Minas Gerais.
De acuerdo a lo que indica El País, el lugar forma parte de la historia más infame de la psiquiatría brasileña. En el lugar ocurrieron vulneraciones de derechos, internamientos forzados y abandono de autoridades.
6 famosos hospitales psiquiátricos marcados por historias de abusos, experimentos y encierros
Sábado 18 Octubre, 2014 | 14:00
Cierre del manicomio de Barbacena en Brasil
“Es un momento de reparación histórica, de colocar un candado definitivo en esta historia de dolor y de recordar un pasado que no se debe repetir”, indicó uno de los últimos residentes, antes de salir.
La historia del lugar indica que el centro comenzó a funcionar como clínica para la clase acomodada a comienzos del siglo XX, pero con el paso de los años se transformó en manicomio.
Los registros informan que hasta allí llegaron alcohólicos, epilépticos, homosexuales, madres solteras y prostitutas.
Asimismo, aseguran que familia de clase alta enviaron a niñas consideradas rebeldes y personas que no encajaban con ciertos estándares sociales. En muchos casos, no figuraban con enfermedades.
📜 História do Brasil
Entre 1903 e os anos 1980, o Hospital Colônia de Barbacena (MG) se tornou cenário de uma das maiores tragédias humanitárias do país.
Mais de 60 mil pessoas morreram no manicômio, muitas sem qualquer doença mental.
Pobres, negros, mulheres e indesejados… pic.twitter.com/PAlAPsU52y
— Fotos de Fatos (@FotosDeFatos) February 18, 2026
Según el citado medio, los medidas generalmente eran castigos físicos, uso de camisas de fuerza, lobotomías y electroshock.
De hecho, hace varias décadas el psiquiatra italiano Franco Basaglia comparó el lugar con un campo de concentración del nazismo, ya que no existía agua potable ni electricidad. Aquello motivó algunas reformas.
Otros antecedentes indican que Colonia de Barbacena llegó a tener su propio cementerio. Junto con eso, existieron denuncias sobre venta de hasta 2.000 cadáveres a instituciones educativas.




