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Squella (REP): "Algunos quedaron pegados con la lógica del que grita más fuerte, como Johannes Kaiser"

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Escrito por:Néstor Aburto

A más de 90 días del gobierno de José Antonio Kast, el Partido Republicano enfrenta el desafío de traducir en políticas concretas el ideario que los llevó al poder. En medio de cambios en el Ministerio de Seguridad y con una agenda legislativa que recién comienza a tomar forma propia, el senador Arturo Squella, presidente del partido, defiende el rumbo trazado y reivindica la herencia intelectual de Jaime Guzmán como sello distintivo de esta administración.

En conversación con el programa “Más de 100 días” de BioBioTV, Squella abordó desde la identidad doctrinaria del gobierno hasta las tensiones internas que marcaron los primeros meses de gestión. El senador por Valparaíso reconoce aciertos y ajustes, pero mantiene la convicción de que el proyecto republicano está en marcha, aunque con tiempos distintos a los imaginados por el electorado que votó prioritariamente por seguridad y economía.

La herencia de Jaime Guzmán

—¿Este es un gobierno con sello republicano o tiene el sello personal de José Antonio Kast?

En gran medida recoge de ambos, porque si hay un partido que está profundamente identificado en la mente de las personas con una persona específica, es precisamente el Partido Republicano. El año pasado, en época de campaña, cuando medían la asociación de candidatos con partidos políticos, había una mezcla que representaba muy bien lo que pretendíamos hacer. No en el día a día, por supuesto, pero como gran orientación o lineamiento del gobierno del presidente Kast con lo que es el sentir e interés del Partido Republicano.

—¿Los republicanos tienen más de Jaime Guzmán de lo que tiene hoy la UDI?

Si hay una persona con la cual uno podría identificarse desde el punto de vista del ideario, es precisamente Jaime Guzmán. Sentíamos que la UDI se había alejado de ese propósito; estaba en una lógica más bien electoral que rescatar permanentemente lo que tuvo Jaime Guzmán en vida. Y vueltas de la vida, debe haber sido muy duro para ellos que se desprendiera un grupo importante de personas que curiosamente siguen siendo cercanos en el plano de la amistad. Pero esa alerta ha hecho que ellos también retomen con mucha fuerza la mirada y el ejemplo de lo que hizo Jaime Guzmán por Chile en los mejores tiempos de la UDI.

—¿La oposición no tiene que mirar a Milei ni a Trump, sino que debe desempolvar los libros de Jaime Guzmán para entender el relato de este gobierno?

Por supuesto. En lo personal, no se puede asociar el estilo de José Antonio Kast ni de este gobierno a esa derecha que hemos visto en otras partes del mundo. El estilo y el tono que ha tenido particularmente el Presidente en el último tiempo, y lo del 1 de junio lo grafica, representan lo que uno esperaría del futuro del Partido Republicano. A mí la estridencia con que al principio nos asociaban, cuando éramos políticamente incorrectos, incluso a ratos abusando de lo mismo, después se fue entendiendo. Algunos quedaron pegados con la lógica del que grita más fuerte y se fueron del partido, como Johannes Kaiser. Se fue un grupo importante que lo siguió y armaron un partido en esa línea libertaria, y nos entendemos incluso mucho mejor que cuando estábamos todos dentro del mismo paraguas. Siento lejano el estilo que hay al otro lado de la cordillera y me gusta mucho lo que veo en el presidente Kast.

Una coalición más allá de los republicanos

—Mirando las figuras que están en el gobierno, el ministro mejor evaluado es UDI, los nuevos cambios son cercanos a la UDI o al piñerismo. ¿Estaba el Partido Republicano preparado para asumir un gobierno?

El tema es distinto. Lo que haría un republicano que llegue a ser presidente de la República es exactamente lo que he visto: no se va a llevar la pelota para gobernar en función de un grupo de personas que somos los republicanos, sino que entiende el asiento en el que se encuentra y convoca a todos. A mí lo que me gustó del anuncio del 1 de junio es que, en un tono muy republicano, muy respetuoso de la institucionalidad, no pierde la determinación para plantear de buena manera cosas bastante determinadas. Todos los anuncios en materia de seguridad, la reforma a Carabineros, el registro de vándalos, la manera en que se va a robustecer el uso de la fuerza por parte de nuestras policías, restablecer el sentido de autoridad que no solo está en el plano de las policías y las fuerzas armadas, sino en todo ámbito de vida en sociedad: eso es republicanismo.

—Se imaginaban que al llegar el 11 de marzo venía una batería gruesa, un mensaje muy potente hacia los funcionarios policiales. Uno habla con generales y tampoco ellos lo sintieron. ¿Qué pasó? ¿Se enredó el gobierno?

Tengo una impresión distinta. Efectivamente, sin que haya todavía una política pública aprobada, promulgada en esta administración, por el solo hecho de haber asumido el presidente Kast y el mensaje intrínseco en este gobierno, siento que los policías perciben un respaldo infinitamente mayor al que tenían antes. Puede ser porque ya tienen una opinión formada de lo que piensa el actual presidente y lo contrastan con lo que pensaba el expresidente. Esto sin ninguna duda se va a profundizar en la medida en que se vayan implementando ciertas políticas públicas que apuntan precisamente a ese fortalecimiento.

—¿Qué resultados se pueden medir? Porque sería irresponsable decir dónde están los resultados si está recién partiendo.

Hay algo de ventaja. Algo de eso se pensó en el último tramo de campaña, hablándole ya no solo al elector, sino al extranjero que venía o que tenía planificado viajar a Chile. Personas que tenían organizado cómo iban a entrar, empresas que lo ayudaban. Y les empezaron a decir: “Mire, les quedan 120 días, les quedan 90 días”. No porque se iba a acabar ese día, sino que iba a cambiar la mano. Si el lugar donde alguna vez les dijeron que era llegar y llevar, se acabó. Eso hoy día numéricamente ya generó efectos. Son mucho menos las personas que ingresan por los forados que tiene la frontera norte. Coincide también que en el verano hubo modificaciones en la estructura de gobierno en Venezuela; eso puede haber influido, no tengo cómo medirlo. Y qué decir del contrabando, que es menos visible acá en el centro del país, pero sí en el norte. El otro día el vicealmirante Soto me decía que pararon una caravana de 40 camiones acostumbrados a utilizar huellas, con cigarros, fruta y verdura totalmente ilegal, sin ningún tipo de control. Las cosas van generando efectos que son positivos.

Cambios en Seguridad y la agenda en marcha

—Se fue la ministra de Seguridad, luego se van los subsecretarios. Se hace una reingeniería de un ministerio que es clave. Mucha gente votó por el presidente Kast por dos cosas: economía y seguridad. ¿Qué pasó con Seguridad?

Buena parte del resultado que los chilenos están esperando en términos de seguridad pasa no únicamente por el Ministerio de Seguridad, sino por la impronta que el mismo Presidente de la República establece. Cuando tú tomas la decisión de crear una fuerza de tarea a cargo de blindar la frontera con vigilancia tecnológica, fronteras materiales, trabajo interagencial entre policías y fuerzas armadas, eso no se logra si no es en función de que el Presidente de la República es el que quiere lograr eso. Cuando estructuras un trabajo en donde se pasa a una fase distinta en la macrozona sur, en base al trabajo meticuloso del Ministerio Público dando con los líderes de las bandas terroristas, ya debilitados, entra el aparataje de fuerza basado en el estado de excepción con un respaldo muy fuerte en lo político. Eso te habla no de un ministro o una exministra, sino de cuál es la voluntad del mismo Presidente de la República.

—¿Por qué la ciudadanía no reconoce ese trabajo?

Efectivamente, no se pudo proyectar en el tiempo el trabajo que estaba haciendo la ministra Steiner. Y que haya tomado la posta el ministro Arrau, que viene trabajando con nosotros en el equipo, en el Partido Republicano. Nosotros tenemos una comisión de seguridad. Veníamos estudiando hace. No sé si cuatro años, pero tres años con seguridad. Y dentro de eso estaban los viajes que hacíamos a Hungría, a Italia.

— ¿Por qué no fue alguien de esa comisión? Porque se dice que el nombre de Steiner fue propuesto por usted…

Nosotros colaboramos fuertemente en la parte más estructural de la conformación del gobierno. A la exministra Trinidad Steiner la habíamos conocido haciendo un trabajo a cargo de la Asociación de Fiscales. Venía de un resultado espectacular en Arica, primero como fiscal de Arica y después a cargo de toda la región de Tarapacá, en Iquique. Había un elemento adicionalmente valioso: no tenía ningún problema en enfrentar la corrupción, incluso en uniformados. Teníamos la convicción de que queríamos alguien que pusiera el foco en persecución y sanción penal. Se subestimó la importancia de tener una trayectoria política muy contundente. Martín Arrau, que no tiene estructura todavía, lo haría bien en cualquiera de los ministerios porque es realmente muy capaz y tiene conocimiento del Estado muy acabado. Particularmente en Seguridad, porque tenía ya una trayectoria, le había tocado estar a cargo de las policías en Ñuble.

—¿Y los otros miembros?

Todos los demás que estábamos en esas comisiones de trabajo fuimos candidatos y ganamos nuestra elección. Imagínate el general Vial: habría sido un tremendo ministro de Seguridad, pero mira la votación que sacó. Hoy va a estar aportando al gobierno desde el Senado de la República por ocho años.

—¿Por qué no partieron con seguridad entonces si era la prioridad?

Lo que adelantó la entrada en marcha del tema de economía fue este pequeño detallito que todos los chilenos no sabíamos qué iba a ocurrir: que de la noche a la mañana iba a explotar el valor de la bencina. Eso tuvo un impacto muy fuerte en materia económica. Entonces entramos de lleno con eso. Y la seguridad, mientras tanto, tenía mucho que trabajar en términos de ir preparando lo que va a venir ahora. Simbólicamente, después de la Cuenta Pública, eso ya fue.

—¿La acusación contra Grau pasa al Senado? ¿Cuál es su recomendación como presidente del partido?

Mi recomendación es que, en la etapa en que están hoy día, hagan el esfuerzo más profundo. Porque todas esas acciones que a todos nos llaman la atención, y nos molesta, de cómo se administraron los recursos públicos de todos los chilenos el año pasado, tienen que tener empalme también en las causales constitucionales. Puedes tener una cosa que es escandalosísima, pero eso tiene que graficarse en lo que te exige la Constitución para poder avanzar y, al final del día, aplicar las sanciones.

—Y la última: ¿Prefiere a Claudio Alvarado o al jefe del segundo piso, Alejandro Irarrázaval?

Yo prefiero a todas las personas que trabajen lealmente con el Presidente de la República, pero se armó una lógica de que uno estuviera muy en contra de Alejandro Irarrázaval y no puede ser más lejano. Hay alguien que me saca el sombrero por todo lo que hizo para sacar adelante la candidatura y hoy día que sea una realidad que tengamos presidente de la República. Mientras muchos estábamos viendo las políticas públicas, él estaba preocupado de armar lo que iba a hacer el gobierno. Que hayamos tenido alguna diferencia, por supuesto que es normal. En prácticamente todos los equipos hay diferencias.