Tras la imposición de la medida de prisión preventiva a 14 acusados de la «Operación Tokio», se desveló la participación de una ejecutiva bancaria asociada al Tren de Aragua en el lavado de activos. La mujer en cuestión, de nacionalidad venezolana, fue identificada como Rossana Magdalena Blanco Blanco. Se unió a José Carlos Pérez Asencio, ejecutivo del Banco Santander detenido en una sucursal en calle Agustinas, en el centro de Santiago. A pesar de su ocupación bancaria, su función en la organización era extorsionar, obligando a mujeres a ejercer en la industria sexual mediante la trata de personas y hasta secuestros.
El fiscal regional metropolitano sur, Héctor Barros, detalló que la mujer se involucraba a través de su pareja, quien estaba implicado en las extorsiones y eventos nocturnos utilizados para extorsionar a otros comerciantes. Esta conexión fue crucial en la investigación, ya que se inició a partir de fiestas organizadas en San Ramón. El detonante fue una extorsión a una dueña de un centro de eventos en la misma comuna, seguida de un quíntuple homicidio en Lampa.
El desenlace de la red criminal se originó cuando «Barbie» dejó caer su celular, el cual guardaba evidencia de las actividades delictivas como extorsiones, secuestros y prostitución vinculada a la trata de personas. Los fondos obtenidos de manera ilícita se canalizaron a más de 100 cuentas, principalmente en Colombia y Venezuela, mediante la conversión en criptomonedas.




