El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, planteó dudas sobre la posible renovación del tratado de libre comercio T-MEC con Canadá y México, manifestando que su país no requiere nada de sus socios comerciales. Esta postura podría interpretarse como una estrategia de Washington para negociar en términos más favorables antes de que finalice junio.
El actual tratado trilateral entre las naciones norteamericanas reemplazó al TLCAN y entró en vigencia en 2020, con una cláusula para revisarse conjuntamente seis años después de su implementación. Si los tres países acuerdan extenderlo antes del 1 de julio, se prolongaría automáticamente por dieciséis años más, solicitud que han hecho Canadá y México. De lo contrario, se iniciarían revisiones anuales durante una década antes de una posible expiración.
Trump expresó que aceptó el T-MEC principalmente porque consideraba que el TLCAN, en vigor de 1994 a 2020, era el peor acuerdo comercial firmado y criticó su falta de flexibilidad para terminarlo. La administración estadounidense ha iniciado conversaciones formales con México para revisar el acuerdo trilateral y se espera que se realicen ajustes significativos, especialmente en sectores como el automotriz y el acceso al mercado lácteo canadiense.
Se ha reportado que Estados Unidos tiene la intención de buscar modificaciones, como requerir que el 50% de los materiales de autos provengan de fuentes industriales locales, en detrimento de Canadá y México. Esta medida se espera que beneficie a Estados Unidos con aranceles más bajos y fomente el uso de proveedores estadounidenses por parte de los fabricantes. Además, planean aumentar de 78 a 82 el porcentaje de piezas que deben ser producidas en alguno de los tres países socios.
La próxima ronda de negociaciones está programada para los días 16 y 17 de junio en Washington y la última reunión se llevará a cabo durante la semana del 20 de julio en la Ciudad de México.




