Sigue el debate por el ajuste presupuestario de 2,5% al Ministerio de Salud, en medio de una alerta internacional de ONUSIDA que advierte que los recortes globales podrían revertir avances en la lucha contra el VIH. En Chile, los diagnósticos han crecido 86% en la última década y se estima que cerca de 91 mil personas viven con el virus. Aunque especialistas señalan que la continuidad de los tratamientos no estaría comprometida, existe inquietud por eventuales reducciones en prevención y pesquisa.
Carlos Becerra, tesorero nacional del Colegio Médico y gerente país de AHF Chile, planteó que los ajustes también impactan a la Subsecretaría de Salud Pública, donde se concentran los recursos para programas de prevención y diagnóstico, lo que genera preocupación. Añadió que los recortes en países vecinos y la dinámica migratoria podrían tener efectos adicionales en el escenario local.
Para el infectólogo y académico de la Universidad de Santiago, Ignacio Silva, la principal deuda sigue siendo la prevención. A su juicio, las campañas comunicacionales no han logrado el efecto esperado y persiste un déficit en el acceso al test de VIH, pese a la alta efectividad del tratamiento: una persona con carga viral indetectable no transmite el virus.
Silva subrayó que las políticas de comunicación de riesgo no han sido eficaces y que ampliar el diagnóstico y el tratamiento es clave para controlar la enfermedad y reducir los nuevos casos. Además, advirtió que falta mayor difusión del PrEP, terapia preventiva para personas sin VIH que disminuye significativamente el riesgo de infección.
En un contexto de restricciones fiscales, los expertos coinciden en que proteger e impulsar la prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso a estas herramientas será determinante para evitar que la tendencia al alza continúe en los próximos años.




