La tecnología se ha integrado plenamente en la vida cotidiana: sirve para realizar trámites esenciales y mantener el contacto con cercanos. Aun así, la brecha digital persiste y afecta especialmente a las personas mayores.
Aunque el último Censo señala que el 93,2% de los hogares dispone de conexión, ese porcentaje cae a 82,9% cuando el hogar está compuesto solo por adultos mayores, según el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama). Además, de acuerdo con la Radiografía Digital Senior Tech, 67% de este grupo declara haberse visto obligado a aprender nuevas herramientas para no quedar al margen y 69% recibe apoyo de familiares.
Sobre este escenario, María Isabel Zavala, académica e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Chile, advierte una paradoja: en Chile hay más acceso a internet en viviendas y dispositivos, pero el dominio efectivo de estas herramientas sigue siendo un obstáculo.
La falta de acceso y habilidades no solo limita la autonomía en un contexto donde muchos servicios operan en línea; también expone a riesgos como fraudes y vulneraciones. Según Zavala, el desconocimiento del funcionamiento de las plataformas incrementa la posibilidad de caer en engaños.
Para enfrentar este problema, el ámbito académico ha promovido acciones formativas. El Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma de Chile, junto con el Grupo de Investigación Calidad de Vida, Familia y Envejecimiento (CVFE), puso en marcha talleres prácticos de alfabetización digital para personas mayores en la región Metropolitana, con apoyo de estudiantes universitarios. De manera complementaria, elaboraron una guía sobre uso de teléfonos inteligentes y redes sociales orientada a este grupo etario.
Zavala detalla que estas actividades se han realizado en colaboración con distintos municipios de la región Metropolitana, con alta disposición para abordar la temática. Han trabajado con comunas como Cerrillos, Estación Central, Independencia y Huechuraba, alcanzando alrededor de 130 personas mayores en espacios de formación socioeducativa.
El diseño de los talleres parte de un diagnóstico de intereses y brechas. A partir de ello, se han abordado principalmente redes sociales, uso de WhatsApp e Instagram, prevención de fraudes, Facebook y YouTube, priorizando herramientas que facilitan la comunicación y el vínculo social.
Según cifras de la Universidad Autónoma, hasta la fecha se ha capacitado a 115 personas mayores en diversas comunas de la región Metropolitana: 60 en Estación Central, 20 en Cerrillos, 20 en Cerro Navia y 15 en Independencia.
La versión más reciente del programa se realizó en Independencia, donde diez personas mayores de la Población Juan Antonio Ríos participaron en un taller de cinco jornadas en el Centro de Personas Mayores. Allí recibieron formación básica para el uso de teléfonos inteligentes y redes sociales, junto con recomendaciones para reducir riesgos.
Para la especialista, fortalecer estas competencias es clave porque promueve el bien común y articula a actores relevantes para hacer efectiva la inclusión social. También contribuye a garantizar derechos, fomentar la participación pública, la autonomía y el aprendizaje continuo, siempre que existan espacios adecuados para desarrollarlo.




