El triunfo de Paraguay sobre Alemania en la tanda de penales se convirtió en la primera gran sorpresa del Mundial 2026. Sin embargo, lejos de reconocer el bajo rendimiento propio y los méritos del rival, las principales figuras alemanas realizaron una autocrítica que terminó desestimando a sus oponentes.
Joshua Kimmich, capitán de Alemania, sostuvo que el equipo debía tener la exigencia y la calidad suficientes para imponerse a selecciones como Paraguay, “con todo el respeto”. Añadió que no se puede depender de la fortuna ante un rival de ese tipo y que la plantilla debería haber resuelto el partido con claridad, descartando cualquier excusa relacionada con el arbitraje.
El jugador del Bayern reconoció que el desempeño alemán en el torneo fue insuficiente. Tras vencer a Curazao y Costa de Marfil, el equipo cayó frente a Ecuador y Paraguay. Aun así, volvió a relativizar el nivel de sus adversarios al señalar que, en los cuatro encuentros, no enfrentaron a “grandes rivales” y que, salvo en el debut, tuvieron serias dificultades ante tres selecciones que no consideró de élite. También admitió que Alemania no logró generar ilusión.
Una postura parecida expresó el seleccionador Julian Nagelsmann, quien afirmó que, si te eliminan ante Paraguay, no se puede hablar de un equipo de primer nivel. Consideró desafortunado no haber hecho lo suficiente para ganar y calificó la situación como muy decepcionante para Alemania.
Desde el título mundial de 2014, el rendimiento alemán en las Copas del Mundo ha sido irregular: en 2018 quedó última de su grupo tras caer ante México y Corea del Sur, y en 2022 nuevamente no superó la fase de grupos. En 2026, la eliminación a manos de Paraguay profundizó esa tendencia y dejó en evidencia una autocrítica que, más que asumir responsabilidades, pareció subestimar a sus verdugos.




