El Vaticano confirmó este jueves la excomunión de cuatro nuevos obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, así como de los prelados que oficiaron su consagración, pertenecientes a esta congregación ultraconservadora conocida como los lefebvrianos.
En un comunicado, la Santa Sede señaló que Alfonso de Galarreta, consagrante principal, y Bernard Fellay, co-consagrante, incurrieron en un acto de naturaleza cismática al realizar la consagración episcopal de cuatro presbíteros sin mandato pontificio y contra la voluntad del Sumo Pontífice.
La sanción, anunciada 24 horas después de la ceremonia celebrada en Écône, Suiza, el miércoles 1 de julio, alcanza también a los recién consagrados Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.
El Vaticano advirtió, además, que los fieles laicos que se adhieran formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X serán considerados cismáticos y excomulgados.
El decreto, firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, precisa que tanto los consagrantes como los consagrados han incurrido en la excomunión prevista por el ordenamiento canónico. El texto califica la situación como un doloroso desenlace, consecuencia de la decisión adoptada por los lefebvrianos en contra de la voluntad repetidamente expresada por el Papa, y subraya que la excomunión implica la separación de la Iglesia de Roma para los obispos y sacerdotes de la Fraternidad.
Asimismo, se alerta al pueblo de Dios de que los ministros de la Fraternidad administran los sacramentos de manera ilícita, y que el sacramento de la penitencia y los matrimonios celebrados por ellos carecen de validez.
Las consagraciones se realizaron ante unas 15.000 personas, entre fieles y curiosos, en una ceremonia difundida en varios idiomas por medios digitales.
Con este acto, la Fraternidad desoyó las peticiones del Papa, quien había exhortado por carta a revertir la decisión bajo la advertencia de una excomunión inmediata.
Fundada en 1970 en Friburgo, Suiza, por el arzobispo francés Marcel Lefebvre como reacción a las reformas del Concilio Vaticano II, la Fraternidad mantuvo históricamente tensiones con la Santa Sede. En 1988, Juan Pablo II excomulgó a Lefebvre y a cuatro obispos ordenados sin autorización; en 2009, Benedicto XVI levantó esas excomuniones, aunque persistieron las discrepancias.
Según datos de EFE, la Fraternidad cuenta con 733 sacerdotes, 250 religiosas, 145 religiosos y 264 seminaristas, y supera los 500.000 fieles en más de 60 países.




