Tras el fracaso de la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau, el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, analizó sus efectos en el oficialismo y recalcó que su partido se mantuvo al margen del proceso.
Ramírez desligó al Ejecutivo de la crisis generada, atribuyendo el conflicto a la forma en que se impulsó el libelo: según dijo, fue presentado sin coordinación previa con otros partidos ni con el Gobierno, lo que redujo el margen de acción para manejar sus consecuencias.
En conversación con Desde la Redacción, de La Tercera, el dirigente sostuvo que la UDI no participó en el origen de la iniciativa y que ninguno de sus diputados suscribió el documento promovido por el Partido Republicano y el Partido Nacional Libertario. Aseguró que su colectividad actuó en forma alineada y que la acusación no llevó firmas gremialistas.
El timonel fue crítico del resultado político, afirmando que el proceso terminó dividiendo a la derecha, otorgando un protagonismo desmedido al PDG y cohesionando a la izquierda. Añadió que el desenlace en el Senado estaba prácticamente definido desde el inicio, ya que incluso con el apoyo total de la derecha, el voto del Partido Demócrata inclinaba la balanza en contra.
Lamentó, además, que el debate consumiera dos semanas en medio de datos económicos relevantes, como la cifra de desempleo y el Imacec, y planteó que las urgencias de los ciudadanos deberían haber concentrado la discusión pública.
Respecto del rol del Ejecutivo, Ramírez respaldó la decisión del gobierno del presidente José Antonio Kast de no involucrarse en la tramitación, señalando que intervenir ante hechos ya consumados solo habría acarreado costos políticos.
De cara a lo que viene, informó que este viernes se realizará una reunión con los presidentes de los partidos que respaldan al Gobierno, con el objetivo de ordenar la agenda legislativa de las próximas semanas, especialmente en el marco de la megarreforma. Propuso institucionalizar encuentros periódicos entre el Mandatario y los líderes de las colectividades oficialistas, idealmente una vez al mes.
Finalmente, descartó fricciones con el Jefe de Estado y subrayó que la relación entre la UDI y el Presidente es fluida y con buena disposición.




