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Proyecto “República del Sur del Perú” revive tras triunfo de Fujimori: ¿qué vínculo tendría con Chile?

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Escrito por:Wilmer Crespo

En 2022 surgió en el sur del Perú una propuesta que exigía mayor autonomía e independencia regional ante la percepción de abandono estatal. Nacida en Puno y amplificada por dirigentes de Arequipa, desató polémica nacional al ser vista desde Lima como un intento separatista. La Segunda Fiscalía Supranacional contra el Crimen Organizado abrió diligencias preliminares contra Felipe Domínguez Chávez, presidente del Frente de Defensa del Cono Norte de Arequipa, por presunta afectación a la soberanía al promover una “República del Sur” que agrupara Puno, Cusco, Ayacucho y otras regiones.

La iniciativa reapareció en junio tras la victoria electoral de Keiko Fujimori, impulsada por el respaldo mayoritario en Lima y el extranjero, y el rechazo en varias ciudades sureñas. Domínguez, abogado y contador formado en Arequipa, señaló que la investigación fiscal fue archivada y que el resultado electoral motivó retomar el plan. Denunció un supuesto fraude articulado por sectores de ultraderecha y sostuvo que sus planteamientos de 2022 fueron malinterpretados: no busca la secesión, sino una macroregión fuerte dentro de un esquema federal.

El dirigente propone conformar un bloque con Arequipa, Puno, Cusco, Moquegua, Tacna, Madre de Dios y Apurímac —entre siete y ocho millones de habitantes— bajo el nombre “República Independiente de la Macrosur” inserta en una “Confederación Peruana”. Su principal crítica apunta al centralismo limeño y a la asignación presupuestal, que —asegura— llega de manera insuficiente y trabada por requisitos, burocracia y corrupción. Plantea un rediseño estatal que otorgue potestad a macroregiones para administrar sus recursos, citando modelos federales.

El abogado y exregidor cusqueño Aaron Medina considera comprensibles estas reacciones dadas las riquezas materiales y culturales del sur y la persistencia del centralismo. Opina que la descentralización de los años 2000 no se consolidó y retrocedió, lo que alimenta voces autonomistas. Plantea tres rutas: profundizar de verdad la descentralización; transitar hacia un Estado federal; o, en el extremo, una proclamación independentista sureña. Se inclina por fortalecer competencias regionales y municipales.

Medina ve potencial para estrechar vínculos con Chile y Bolivia si el sur gana margen de decisión: cooperación energética, mitigación del estrés hídrico en el norte chileno, y una articulación minera entre Apurímac, Cusco y Arequipa. Advierte que, frente a la importancia del puerto de Chancay, un puerto en el sur podría potenciar el comercio de minerales con Asia sin pasar por Lima. Señala además la Interoceánica como eje para el intercambio con Brasil y mejor conexión con Chile, oportunidades poco aprovechadas por decisiones centralistas. También anticipa más integración turística, con nuevos vuelos directos a Cusco. Domínguez, por su parte, propone a Cusco como capital de la macroregión y prevé un fortalecimiento del eje Tacna–Arica con mayor autonomía.

El politólogo Alejandro Mejía, de la Universidad San Marcos, reconoce el trasfondo de desigualdad territorial y el déficit de transferencia de recursos, pero juzga la propuesta como una respuesta coyuntural al resultado electoral y a la búsqueda de mayor autogobierno administrativo. Considera que, más que una opción viable de secesión, es un reclamo contra el centralismo y un llamado a que la nueva presidenta electa, Keiko Fujimori, incorpore a su agenda la profundización de la descentralización, políticas públicas efectivas y mejores servicios en el sur.