Cuba se prepara para un nuevo récord de apagones este domingo, el segundo en una semana, con previsiones de que hasta el 72% del país quede sin servicio eléctrico en el pico de demanda, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE). El viernes anterior ya se había registrado una marca inédita hasta entonces, cuando el 71% de la isla quedó a oscuras en el horario de mayor consumo.
El agravamiento de la crisis coincidió con otra salida de servicio de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, el mayor bloque generador del país, que suma así su decimoséptima parada en lo que va de año. De acuerdo con el parte diario de la UNE, el sistema estuvo afectado durante 24 horas consecutivas, incluida la madrugada del sábado, por falta de capacidad de generación.
Para el horario pico de esta jornada, la empresa adscrita al Ministerio de Energía y Minas estima una disponibilidad de 1.000 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3.100 MW. El desequilibrio alcanzaría los 2.200 MW, con una afectación prevista de 2.230 MW.
Diez de las 16 unidades termoeléctricas permanecerán fuera de operación por averías o mantenimiento, pese a que este parque aporta alrededor del 40% del suministro, basado en crudo nacional y, por tanto, no expuesto a restricciones externas de petróleo. Otro 40% recae en motores de generación que requieren diésel y fueloil importados; actualmente, 106 de esos equipos están detenidos por falta de combustible. También están inactivas dos centrales flotantes y otras dos plantas.
El 20% restante de la matriz proviene del gas y de fuentes renovables, con un impulso reciente a la energía solar apoyado por cooperación china. Aun así, las autoridades han calificado la situación del Sistema Electroenergético Nacional como aguda, crítica y extremadamente tensa, con cortes que en La Habana han superado las 20 horas.
La crisis energética, desatada con fuerza desde 2024, se ha visto agravada por las restricciones a la llegada de combustibles desde Estados Unidos, que el Gobierno de La Habana denuncia como una política destinada a asfixiar al país. Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles diarios para cubrir su demanda, de los cuales unos 40.000 proceden de producción interna.
Especialistas independientes atribuyen el colapso a una combinación de falta crónica de inversión, envejecimiento de la infraestructura y las trabas al suministro de crudo desde enero. Según estimaciones, la recuperación del sistema requeriría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares.




