El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó controversia en el Mundial avalado por la FIFA al intervenir para revertir la expulsión del delantero Folarin Balogun. El jugador, que había visto la tarjeta roja en el cruce de 16avos ante Bosnia y Herzegovina, finalmente podrá jugar este lunes en los octavos de final frente a Bélgica.
Según reportó GloboEsporte a partir de una investigación de The New York Times, la Casa Blanca impulsó desde el gobierno de Trump la difusión de acusaciones sin sustento contra el árbitro brasileño Raphael Claus, responsable de la expulsión. Scott Goodwin, gestor de fondos y aportante de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, realizó denuncias públicas que vinculaban a Claus con presuntos amaños en Brasil, algo que el NYT desmintió tras constatar que ni las autoridades locales ni la FIFA hallaron evidencias.
Pese a la falta de pruebas, Trump retomó esas versiones en sus comunicaciones con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Paralelamente, se habría recurrido a abogados para que la Federación de Estados Unidos apelara la sanción a Balogun, aun cuando las decisiones disciplinarias en el fútbol internacional no suelen estar bajo la órbita de la justicia ordinaria.
En este contexto, y tras gestiones políticas y deportivas, la tarjeta roja fue anulada y Balogun quedó habilitado para el compromiso ante Bélgica.




