Las autoridades ucranianas confirmaron que Anastasia Berezovska, señalada como sospechosa de un intento de asesinato contra una familia en Mónaco a finales de junio, fue hallada muerta en su país con impactos de bala en la cabeza. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y la Fiscalía General informaron que el caso se investiga como homicidio, tras localizar casquillos de pistola en el lugar.
Berezovska regresó a Ucrania el 1 de julio y, según la investigación, mantuvo contacto con familiares y con dos hombres, uno de ellos empleado del Servicio de Inteligencia Militar (GUR) y el otro exmiembro de las fuerzas del orden. El agente del GUR declaró haber participado en el asesinato junto con el exfuncionario. Ambos habían transferido dinero en varias ocasiones a cuentas bancarias y de criptomonedas de la mujer, por lo que también eran investigados por su posible vínculo con el atentado en Mónaco.
Durante los registros, en la vivienda del exfuncionario se halló un sótano con indicios de haber sido usado como sala de tortura. El exagente aseguró que no informó a sus superiores sobre sus contactos con Berezovska ni sobre las transferencias realizadas y que actuó por cuenta propia. Los dos sospechosos fueron detenidos por presunto homicidio premeditado cometido en grupo y con conspiración previa.
El SBU indicó que la investigación sigue en curso y que ha compartido la información relevante con las autoridades del Principado de Mónaco. Las fuerzas del orden buscan determinar a los autores intelectuales y a otros implicados en el intento de asesinato.
La mujer asesinada estaba prófuga tras el atentado, que, según medios franceses, habría tenido como objetivo a Vadim Ermoláev, empresario de origen ucraniano residente en Mónaco. En la explosión resultaron heridos él, su esposa y su hijo de 13 años. De acuerdo con medios ucranianos, Ermoláev es una figura destacada de Dnipró, con inversiones en sectores como el agroindustrial, inmobiliario, materiales de construcción y equipamiento médico. Renunció a la ciudadanía ucraniana en 2017 y conserva únicamente la chipriota. Se trasladó a Mónaco tras el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022.
En 2023, el presidente Volodímir Zelenski impuso sanciones contra Ermoláev al considerar que debía restringirse a quienes facilitan o colaboran con la agresión rusa. El empresario ha negado cualquier colaboración con Rusia. Informaciones de prensa lo vinculan con un negocio de bebidas alcohólicas en Crimea y lo acusan de mantener su control mediante intermediarios tras la anexión de 2014, acusaciones que él también rechaza.




