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Niña en Venezuela resistió bajo escombros comiendo kétchup y queso: “Eso me mantuvo consciente”

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Escrito por:Valentina Espinoza Poblete

Una niña de 12 años contó que sobrevivió 32 horas bajo los escombros tras el doble terremoto en Venezuela gracias a un frasco de kétchup y un poco de queso rallado que alcanzó desde la cocina de su casa, donde quedó atrapada. Su historia se suma a la tragedia que ha dejado más de 3.000 fallecidos en el país.

Fabiana, como fue identificada, estaba sola en el departamento cuando comenzaron los temblores. Su madre, Karina, trabajaba fuera y, al regresar, encontró el edificio colapsado, convencida de que su hija había muerto. Sin embargo, la menor seguía con vida, resistiendo bajo los restos de la vivienda.

En el momento del sismo, Fabiana corrió a la cocina y se sujetó de la encimera justo cuando las paredes comenzaron a caer. El derrumbe la lanzó al suelo y la dejó inmovilizada, con el techo casi rozándole el rostro. Entre el polvo y el ruido, pensó que no sería rescatada. Aun así, relató que, pese a su ansiedad y claustrofobia, la invadió una calma inesperada, quizá por el estado de shock.

Poco después, una enfermera que atendía a vecinos del piso superior comenzó a gritar para buscar sobrevivientes. Fabiana respondió, y esa voz se convirtió en su sostén. Horas más tarde, la mujer fue evacuada y avisó a Karina que su hija estaba viva. Desde entonces, bomberos y rescatistas se concentraron en ubicarla y abrir camino entre los cascotes.

La niña recordó que, con una pierna doblada de forma dolorosa, logró mover pedazos de escombro para estirarla, haciéndose cortes y raspones en el intento. En ese esfuerzo encontró el kétchup y el queso rallado, que la ayudaron a mantenerse consciente y con fuerzas. Dijo que no perdió la esperanza y se aferró a la idea de que la sacarían con vida.

Con el paso de las horas, los equipos lograron abrir un hueco por el que pudieron verla. Ese momento, aseguró, le devolvió la certeza de que sería salvada. Hacia las 02:00 del viernes, 32 horas después del colapso, cavaron un túnel lo bastante amplio para extraerla. Salió con ayuda de los rescatistas y se derrumbó en los brazos de su madre.

Al ver el edificio reducido a escombros, Fabiana dijo que la escena le parecía irreal, como si fuera una serie de televisión. Sufrió una fractura en el pie izquierdo, además de golpes y rasguños, pero no presentó lesiones de mayor gravedad.

Karina describió el ambiente en la zona como profundamente doloroso por las pérdidas entre vecinos y amigos. Afirmó que la recuperación tomará tiempo, pero confía en que podrán salir adelante. “¿Qué más puede desear una madre? Mi hija está viva”, expresó.