La suspensión provisional de la sanción contra Folarin Balogun por parte de la FIFA sigue desatando polémica. Esta vez fue Oliver Kahn quien expresó su desacuerdo con tono irónico, aludiendo a un episodio doloroso de su carrera con la selección alemana.
El exarquero recordó la amonestación a Michael Ballack en la semifinal del Mundial 2002, que le impidió disputar la final. “Si ahora estamos reescribiendo la historia del fútbol, propongo que la FIFA anule la tarjeta amarilla que recibió Ballack en la semifinal de 2002. Y, de paso, que repitamos la final contra Brasil”, señaló.
La referencia apunta al duelo ante Corea del Sur, resuelto por 1-0, donde la tarjeta dejó a Alemania sin su mediocampista más influyente para el partido decisivo. Ballack había sido clave en aquel torneo, con tres goles y cuatro asistencias, pero terminó viendo desde la grada cómo Brasil se coronaba con un 2-0 gracias a un doblete de Ronaldo.
La crítica de Kahn se suma a una ola de reacciones adversas al polémico perdón a Balogun, decisión asociada a gestiones de Donald Trump. Jürgen Klopp ya había cuestionado la resolución y señaló a Trump y a Gianni Infantino: “Estas dos personas, que no saben nada de fútbol, no deberían tener nada que ver con esto”. En la misma línea, el seleccionador de Noruega, Ståle Solbakken, la calificó de “pésima” y perjudicial para el Mundial. En contraste, el técnico de Bélgica, Rudi García, defendió al delantero y afirmó que “es completamente inocente”.
Incluso Joseph Blatter, expresidente de la FIFA, se manifestó en contra. Advirtió que, si un presidente de Estados Unidos interviene y un jugador es absuelto justo antes de una fase de eliminación directa, surge una pregunta inevitable sobre el rumbo del organismo: el fútbol, dijo, no debe convertirse en terreno de juego del poder político.




