La eliminación de Portugal del Mundial 2026, tras caer por la mínima ante España, desató frustración y enojo en el país. El revés golpeó a una generación considerada excepcional, que aspiraba a dar un salto definitivo hacia la élite.
Ricardo Quaresma, exfigura de la selección, expresó abiertamente su decepción. En un intercambio televisivo, enfrentó a Rúben Dias, defensor del Manchester City y referente del plantel, luego del análisis del propio zaguero sobre la derrota. Dias sostuvo que el equipo había crecido durante el torneo, citó el duelo ante Croacia como una prueba superada y afirmó que, contra España, mostraron una de sus mejores versiones frente a ese rival: un partido equilibrado, con opciones y la sensación de poder imponerse al final.
Quaresma replicó con dureza. Señaló que el equipo debía haber ofrecido mucho más, considerando la jerarquía de sus futbolistas y su capacidad para superar a España. Criticó el exceso de circulación hacia atrás y en horizontal, la posesión estéril y la falta de intentos por romper líneas o finalizar jugadas. Más allá de una ocasión clara de Bernardo y un cabezazo en el tramo final, aseguró, casi no hubo peligro, y recordó que la posesión por sí sola no define partidos.
Dias defendió la idea de que armar una selección competitiva no es simple. Argumentó que España cuenta con una identidad futbolística coherente desde la base, mientras que Portugal dispone de talentos de primer nivel, pero no de la misma plataforma colectiva. Subrayó que el buen fútbol también implica control, posesión y equilibrio: aprovechar la calidad ofensiva en los momentos adecuados, sin caer en la urgencia ni el desorden permanentes. Aun con la derrota, insistió en que fue uno de los compromisos más equilibrados de Portugal ante España.
El intercambio fue cortado por el conductor del programa, pero dejó una conclusión evidente: la eliminación caló hondo y abrió un debate interno sobre la identidad y el rendimiento de la selección portuguesa.




