El Senado de Paraguay aprobó este miércoles una resolución que condena las expresiones discriminatorias y racistas de la senadora Celeste Amarilla contra el futbolista francés Kylian Mbappé. Tras más de cinco horas de debate, la Cámara Alta respaldó por mayoría un documento que rechaza toda forma de racismo y discriminación y aclara que las declaraciones de la legisladora no reflejan la posición institucional del Congreso.
La polémica estalló el sábado, cuando Amarilla publicó mensajes en los que se refirió a Mbappé con expresiones despectivas de carácter racista, comentarios que fueron criticados por la ONU, la Federación Francesa de Fútbol y el presidente Emmanuel Macron. La reacción de la senadora se produjo después de la eliminación de Paraguay en los octavos de final del Mundial ante Francia por 0-1, con un gol de penal de Mbappé, a quien acusó de mostrar una actitud prepotente durante el encuentro.
Durante la sesión de este miércoles, Amarilla endureció aún más su discurso e insultó al delantero al rememorar que este habría negado el saludo al guardameta Orlando Gill tras el partido. También afirmó que no está dispuesta a identificar a Francia con la figura del jugador, y reivindicó el legado cultural y democrático del país europeo más allá de su futbolista.
Voces afines dentro del Senado defendieron a la legisladora. Yolanda Paredes sostuvo que Mbappé actuó con racismo y xenofobia hacia los jugadores paraguayos y cuestionó que la ONU defendiera al francés sin, a su juicio, pronunciarse sobre presuntas ofensas hacia la selección albirroja. En la misma línea, el senador Líder Amarilla aseguró que el equipo paraguayo fue humillado antes, durante y después del partido, y relativizó las palabras de su colega, argumentando que habló desde la ofensa y la indignación popular, aunque admitió que no utilizó términos adecuados.
En contraste, el presidente del Congreso, Basilio Núñez, rechazó tajantemente las expresiones de Celeste Amarilla, subrayó que no representan el sentir de la mayoría de los paraguayos y llamó a la senadora a guardar silencio. Con un gesto simbólico, levantó una tarjeta roja dirigida a toda manifestación de racismo.




