La tensión entre Bélgica y la FIFA volvió a crecer durante el Mundial de 2026. En esta ocasión, el detonante fue el estado del campo de entrenamiento asignado a la selección europea en Los Ángeles, un nuevo capítulo que se suma a las fricciones entre ambas partes a lo largo del torneo.
Mientras la Real Federación Belga de Fútbol aún reclama una explicación por la suspensión de la sanción a Folarin Balogun, también puso en tela de juicio las instalaciones designadas para preparar el duelo de cuartos de final.
La delegación belga arribó a la Universidad Loyola Marymount (LMU) para realizar su primera práctica. Sin embargo, una revisión interna determinó que la superficie no alcanzaba los estándares mínimos para entrenar con normalidad.
Tras esa valoración, la federación belga pidió a la FIFA un cambio urgente de sede. El organismo aceptó y trasladó las prácticas al complejo deportivo del LA Galaxy, en Carson. Allí, el equipo ultimará detalles para enfrentar a España este viernes en el SoFi Stadium.
La universidad ofreció una versión distinta. En un comunicado, la LMU sostuvo que el campo Sullivan es sometido a inspecciones periódicas para asegurar su calidad. Añadió que el recinto está en condiciones óptimas y que es utilizado con frecuencia por equipos profesionales.
Este desencuentro se suma a la controversia en torno a Balogun. Bélgica presentó una objeción formal luego de que la FIFA levantara la fecha de castigo del delantero estadounidense, expulsado ante Bosnia y Herzegovina, lo que le permitió jugar el cruce de octavos contra los belgas.
No obstante, el comité de apelación de la FIFA desestimó el reclamo por inadmisible, al considerar que la federación belga no era parte del procedimiento disciplinario.
Pese al ruido extradeportivo, el conjunto dirigido por Rudi Garcia respondió en la cancha: Bélgica derrotó 4-1 a Estados Unidos en Seattle y se clasificó a los cuartos de final del Mundial.




