Al término de la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, sorprendió a los líderes europeos con un obsequio poco habitual: un revólver personalizado, seis balas y una nota que eximía el presente de los controles de exportación. Según medios internacionales, el gesto generó reacciones dispares entre jefes de Estado y de Gobierno.
El primer ministro belga, Bart De Wever, supo qué contenía el paquete recién al aterrizar en Bruselas y, según su entorno, se mostró sorprendido. Decidió entregar el arma a la policía del aeropuerto para su custodia en una caja fuerte y la tramitación de los procedimientos correspondientes. Sus equipos de seguridad también asumieron la gestión de los revólveres destinados a Ursula von der Leyen y Antonio Costa, máximas autoridades de las instituciones europeas en Bruselas, lo que obligó a activar estrictos protocolos.
Un portavoz indicó que Von der Leyen, tan desconcertada como el resto, agradeció el gesto de Erdogan y tiene previsto donar el arma a un museo militar. En el caso de Costa, presidente del Consejo Europeo, su oficina señaló que el revólver será retirado del servicio y almacenado conforme a las normas de seguridad de la Secretaría General del Consejo.
Desde el equipo del primer ministro sueco, Ulf Kristersson, informaron que el arma deberá ser trasladada a Suecia cumpliendo todos los procedimientos aplicables. El primer ministro canadiense, Mark Carney, entregó el revólver a la Policía Montada para su desactivación, mientras que dejó la munición en Turquía. Ottawa estudia un destino definitivo, posiblemente un museo.
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, describió públicamente el presente como un regalo inusual, grabado con su nombre. En Polonia, el presidente Karol Nawrocki recibió su arma bajo máximas precauciones, a la luz de un recordado incidente de 2022, cuando un lanzagranadas obsequiado al entonces jefe de policía explotó en su despacho en Varsovia, causándole lesiones leves y serios daños materiales.
Algunos revólveres, como los destinados al primer ministro británico, Keir Starmer, al canciller alemán, Friedrich Merz, y al jefe de Gobierno neerlandés, Rob Jetten, permanecen en Ankara ante la complejidad legal y logística que supone transportar armas de fuego plenamente operativas entre países.
En España, fuentes de La Moncloa explicaron que el arma recibida por el presidente Pedro Sánchez está bajo custodia del Ministerio del Interior, que procederá a inutilizarla antes de su inventariado y almacenamiento.
Aunque los intercambios de obsequios son habituales en este tipo de cumbres, la elección de Erdogan desconcertó a los asistentes. Según recoge la prensa, el modelo entregado sería una Gümüşay .357 Magnum, fabricada en la década de 1990 por la empresa pública turca MKE.
La cumbre se cerró, además, con el anuncio de nuevos contratos con la industria de defensa por más de 50.000 millones de dólares, en un encuentro marcado por críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a varios aliados. Los líderes europeos subrayaron la relevancia de la alianza en un contexto internacional complejo y destacaron el papel de Turquía en la gestión de crisis en Oriente Medio y en el apoyo a los esfuerzos por una paz justa y duradera en Ucrania.




