A casi cinco meses del inicio de la guerra en Medio Oriente, volvió a elevarse la tensión entre Estados Unidos e Irán tras los nuevos ataques anunciados por el presidente estadounidense, Donald Trump. Esto ocurre mientras siguen en curso las negociaciones y un alto el fuego que debía prolongarse por 60 días.
En este contexto, el analista internacional de la Universidad del Desarrollo, Guido Larson, conversó con el Expreso Bío Bío y explicó el alcance de la nueva ofensiva, el error de cálculo inicial de Trump y los posibles desenlaces del conflicto.
La autotrampa de Trump en la guerra con Irán
El presidente de Estados Unidos reiteró sus amenazas contra Irán, prometiendo una represalia “mucho peor” si Teherán vuelve a interferir con ataques el tránsito de barcos en el estrecho de Ormuz.
Para Larson, esta “retórica altisonante” se repite casi semanalmente desde que se intensificó la crisis. Incluso, recordó que Trump llegó a jactarse de poder eliminar a la civilización persa en una sola noche.
Según el analista, estas declaraciones reflejan que “Trump es enormemente instintivo en lo que dice; muchas veces debe retroceder después”. Por lo mismo, añadió, la nueva advertencia no implica, al menos de inmediato, el quiebre del cese al fuego.
A esto se suma el interés de Washington por sostener las conversaciones. Ahí, sostiene Larson, aparece el yerro estratégico de Trump: “Hay un error de cálculo que emerge a las 48 horas de iniciado el conflicto. Su objetivo era provocar el colapso del régimen, reemplazar al ayatolá por alguien afín a Washington y, eventualmente, debilitar sus programas nuclear y balístico. Nada de eso ocurrió”. Así, el presidente estadounidense “quedó atrapado en una autotrampa que él mismo se tendió”.
Aunque Trump ha buscado salir airoso, no lo ha conseguido. En consecuencia, Irán y Estados Unidos mantienen un alto el fuego mientras avanzan las tratativas.
Ese pacto, sin embargo, arrastra controversias. Una de ellas es el paso de buques por el estrecho de Ormuz. “No está clara la letra chica y, por ende, cuando Irán dice que ese tránsito debe darse por una ruta predefinida por Teherán y eso no está contemplado en el cese al fuego, surge un punto de disputa”, explicó Larson. Aun así, estimó que estas fricciones no bastan para derrumbar la negociación, pero sí son útiles para que Trump las utilice como plataforma para nuevas amenazas.
El factor Netanyahu y los desenlaces posibles
En paralelo, otro actor clave es el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien podría estar maniobrando para frenar un eventual entendimiento. Según Larson, la capacidad de Trump para influir sobre Netanyahu es limitada. Recordó que ha habido varios intentos de alto al fuego en la región que se vinieron abajo por acciones de Israel, particularmente en Líbano.
“Desde la perspectiva de Netanyahu, un acuerdo entre Irán y Estados Unidos es una catástrofe geopolítica. Por eso ha intentado minar la negociación desde distintos ángulos”, señaló. En consecuencia, “es probable que Israel haga esfuerzos para impedir que prospere”.
Sobre los escenarios que se abren, Larson planteó tres caminos:
– Un acuerdo imperfecto dentro de los próximos 60 días.
– Una prolongación del conflicto hacia una fase intermedia similar a los últimos cinco meses, sin resolución clara, con costos internos para Trump de cara a las elecciones de noviembre en Estados Unidos.
– El peor, aunque menos probable: una escalada fuera de control que lleve a una fase cualitativamente distinta, con Estados Unidos empleando mayor poder militar para resolver rápido el conflicto, ya sea con operaciones de comando, ampliación de bombardeos o incluso una invasión.




