Con el Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá entrando en su tramo decisivo, una curiosa teoría que circula en internet encendió la ilusión de los hinchas de Noruega. La idea nació a partir de un video de la creadora de contenido Rachel DeMita, quien afirma haber detectado un patrón repetido en las últimas Copas del Mundo que ahora pondría a la selección de Erling Haaland en el centro de la escena.
La propuesta no recurre a táctica, métricas de rendimiento ni modelos predictivos. Se sustenta, en cambio, en una cadena de coincidencias históricas que, según la influencer, vincula a Japón con el futuro campeón del torneo.
El supuesto patrón indica que el equipo que derrota a la selección que previamente eliminó a Japón termina proclamándose campeón. Sin soporte estadístico ni deportivo, la secuencia ha captado la atención de miles de aficionados por su repetición en varias ediciones.
El primer caso citado corresponde a Corea-Japón 2002: Turquía sacó a Japón en octavos de final y, más tarde, Brasil venció a los turcos en semifinales antes de coronarse ante Alemania. En Sudáfrica 2010, Japón cayó con Paraguay en octavos y España eliminó después a los guaraníes en cuartos, camino a su primer título. DeMita sostiene que algo similar ocurrió en Rusia 2018 y Qatar 2022, cuando Francia y Argentina se consagraron luego de derrotar a los equipos que habían dejado fuera a Japón. Cabe señalar que en Francia 1998, Alemania 2006 y Brasil 2014 los Samuráis Azules no superaron la fase de grupos.
Bajo esa lógica, la creadora proyecta el 2026: Brasil eliminaría a Japón y, posteriormente, Noruega derrotaría a Brasil, lo que derivaría en el primer título mundial para el conjunto escandinavo. En su mensaje, que se viralizó con rapidez, también subraya el potencial de Erling Haaland, ya con siete tantos en la competencia.
Más allá del atractivo de la conjetura, que alimenta la conversación previa a los cuartos de final, no hay evidencia estadística ni deportiva que permita considerar este patrón como una herramienta válida para anticipar al próximo campeón. Se trata, en definitiva, de una coincidencia llamativa más que de una predicción fundamentada.




