La construcción del nuevo sedimentador del río Andalién, en la región del Biobío, registra un 70% de avance. Esta intervención está orientada a disminuir el riesgo de desbordes y a reforzar la protección de las viviendas próximas al cauce.
El seremi de Obras Públicas del Biobío, José Piña, subrayó la relevancia de esta obra para elevar el estándar de seguridad hidráulica en los sectores colindantes. Indicó que el progreso alcanzado acerca la puesta en servicio de una infraestructura capaz de capturar sedimentos antes de que ingresen a áreas urbanas, lo que reducirá de manera importante la probabilidad de inundaciones en zonas como Palomares, Nonguén y Collao.
El proyecto contempla una inversión que supera los $4.500 millones y está diseñado para retener una porción significativa del material arrastrado por el río durante episodios de lluvia intensa.
La finalización de los trabajos está prevista para fines de este año, con impacto directo en sectores históricamente afectados por las crecidas, entre ellos Palomares, Nonguén y Collao.




