Una escena curiosa se vivió esta noche en España durante la semifinal del Mundial Norteamérica 2026, en la que la selección venció 2-0 a Francia. Un repartidor llegó a entregar un pedido a una vivienda justo en el momento en que Mikel Oyarzabal se preparaba para ejecutar el penal que pondría en ventaja a la Roja.
Lejos de retirarse de inmediato, el repartidor aceptó la invitación de los dueños de casa y se quedó a presenciar la definición junto a ellos. Cuando el disparo de Oyarzabal superó a Mike Maignan, la celebración fue total.
La euforia unió a todos los presentes, conocidos y desconocidos, que festejaron el gol que encaminó el triunfo español rumbo a la final.




