La Unión Europea y el Reino Unido culminaron este martes el proceso del Brexit con la firma del acuerdo que define el estatus de Gibraltar. El pacto prevé la eliminación de la verja y de las barreras físicas para el tránsito de personas y mercancías entre el Peñón y España.
Más de una década después del referéndum británico y seis años tras la salida efectiva del bloque, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, aseguró que el acuerdo “cierra definitivamente el Brexit” y marca “una nueva era” para las relaciones entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, así como para los vínculos entre España, el Reino Unido y la UE. La firma tuvo lugar en la sede de la Comisión Europea en Bruselas y permite su entrada en vigor provisional el 15 de julio, con los primeros cambios aplicándose desde la medianoche.
El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, anunció que desde ese momento cesan los controles en la aduana y los de inmigración en el Peñón, instaurándose el libre tránsito.
El documento fue rubricado por el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, y el secretario de Estado británico para Europa, Stephen Doughty, con la presencia de representantes de España y Gibraltar. Para su plena vigencia aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, previsiblemente en diciembre, y por el Parlamento británico. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, lo calificó como un paso histórico que completa el marco pos-Brexit, con beneficios directos para las miles de personas que cruzan a diario entre Andalucía y Gibraltar. Šefčovič destacó el objetivo de “prosperidad compartida” y el fin de la frontera física para unas 15.000 personas que realizan ese tránsito cada día.
El acuerdo prevé el desmontaje de la verja, lo que pondrá fin a los atascos que sufrían los trabajadores transfronterizos y otros desplazados entre La Línea de la Concepción y el Peñón. En el aeropuerto, los pasajeros serán sometidos a un doble control: las autoridades gibraltareñas gestionarán inmigración y policía, mientras que funcionarios españoles velarán por la integridad del espacio Schengen, en un modelo similar al utilizado por Francia en la estación londinense de St. Pancras. Además, se abre la posibilidad de vuelos directos entre Gibraltar y destinos de la UE. En el ámbito de mercancías, se suprimen controles y se refuerza la cooperación aduanera. En materia fiscal, se establece una convergencia progresiva: Gibraltar implantará un tributo indirecto equivalente al IVA, con una tasa inicial del 15% desde la entrada en vigor del tratado y una armonización completa en tres años.
Respecto a la soberanía, Albares subrayó que España mantiene íntegra su reclamación y que el Gobierno ha cumplido los objetivos marcados al iniciar las negociaciones. Afirmó que el artículo 2 del acuerdo refleja esta posición y que, al mismo tiempo, se impulsa una cooperación que mejorará la convivencia en la zona. Picardo, por su parte, señaló que el pacto no altera “ninguna parte de la realidad de la soberanía de Gibraltar”. Indicó que, aunque el tratado supera el millar de páginas, la cuestión de la soberanía apenas ocupa una, mientras que el resto se centra en áreas de acuerdo y en medidas concretas para mejorar la vida de la población a ambos lados de la frontera.




