La victoria 2-1 de Argentina sobre Inglaterra en Atlanta quedó marcada por una controversia fuera de la cancha. Durante los festejos, Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez exhibieron una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas”, gesto que rápidamente se viralizó y reavivó el debate sobre la estricta prohibición de mensajes políticos en competiciones de la FIFA. En la previa, el comité de seguridad habría impedido el ingreso de símbolos relacionados con las islas al estadio.
Tras varias horas de incertidumbre, llegó tranquilidad para el plantel en Nueva Jersey: la FIFA no impondrá sanciones deportivas a los jugadores. En cambio, abrió un expediente disciplinario contra la AFA que, según estimaciones, derivará en una multa económica. De este modo, Lo Celso, Martínez y el resto del equipo quedan plenamente disponibles para disputar la final del domingo ante España.
La resolución administrativa se adoptó pese a las fuertes presiones desde el Reino Unido. El secretario de Estado británico, Peter Kyle, junto a otras voces inglesas, reclamaron suspensiones inmediatas para los involucrados, intentando incidir en la decisión del ente rector. Con su postura, la FIFA protegió la final y evitó modificar de oficio el desarrollo del partido más esperado del año.
Como antecedente, en el Mundial de Rusia 2018, los suizos de origen albano-kosovar Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri celebraron ante Serbia con el gesto del “águila bicéfala”, emblema nacionalista albanés ligado a tensiones en los Balcanes. Entonces, el tribunal disciplinario impuso multas de 10.000 francos suizos a los futbolistas, sin aplicar suspensiones que los apartaran de la competición.




