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Milei arremete otra vez contra Lula y lo tilda de ladrón y corrupto, afirmando que no es inocente

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Escrito por:Camilo Suazo

Lejos de apaciguar la tensión, el presidente argentino, Javier Milei, volvió a señalar a su par brasileño, Lula da Silva, como “ladrón” y “corrupto”.

En conversación con LN+, sostuvo que la anulación de las condenas contra Lula no obedeció a su inocencia, sino a “una falla en el procedimiento”.

“Es un ladrón, es un corrupto; fue condenado por eso y estuvo preso, por lo que también es correcto decir que fue presidiario”, afirmó Milei.

Añadió que la liberación del mandatario brasileño se dio por cuestiones procesales y no por su exculpación, reiterando así sus calificativos. Sus dichos se producen tras el impasse diplomático provocado la semana pasada, cuando en un acto del Partido Liberal (PL) en respaldo a la candidatura de Flávio Bolsonaro, llamó “ladrón” a Lula.

“Lo agresivo es robar. Es mucho menos grave llamar ladrón a quien roba que el acto de robar”, indicó.

Milei también acusó a Lula de “interferir” en la región y de “contaminar” América Latina con ideas socialistas que calificó de “inmundas”.

“Hablan de injerencia política. Si alguien interfiere es Lula, expandiendo las ideas inmundas del socialismo por todos lados”, remarcó.

El jefe de Estado argentino dijo que su par brasileño se molesta cuando él “dice una verdad”, y cuestionó que se omitan los agravios que —según él— provienen de Lula, sus ministros y otros líderes como Petro, Evo Morales, Rafael Correa y Pedro Sánchez. “Ellos mienten y yo respondo con verdades. No mentí. ¿Se siente tocado el señor Lula? Es un chorro, un ladrón. Fue presidiario y quedó libre por un recurso administrativo”, insistió.

Estas declaraciones llegan en medio del aumento de la fricción diplomática entre Buenos Aires y Brasilia a raíz del acto de apoyo a Flávio Bolsonaro.

El martes, la Casa Rosada intentó enfriar el conflicto. El vocero, Adrián Ravier, sostuvo que los dichos de Milei no afectarían los vínculos diplomáticos ni el comercio bilateral, pese a que Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires. Evitó disculpas formales y enmarcó la controversia en diferencias ideológicas y políticas.

En la misma línea, el canciller Pablo Quirno buscó relativizar el episodio y aseguró que no se trasladará al plano institucional. “No hay ninguna chance de que de nuestro lado se rompa la relación. Nosotros no lo llevamos al plano institucional”, dijo.

Lula estuvo en prisión 580 días, entre el 7 de abril de 2018 y el 8 de noviembre de 2019, por causas vinculadas a la Operación Lava Jato. Posteriormente, el Supremo Tribunal Federal anuló esas condenas por irregularidades procesales y por la parcialidad del juez que lo había juzgado.