El Gobierno y el Partido Republicano intentaron descomprimir la más reciente polémica surgida tras la renuncia del exsubsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, un episodio que se suma a otros desencuentros ocurridos en casi cinco meses de gestión.
El conflicto estalló esta semana cuando el presidente del Partido Republicano, el senador Arturo Squella, exigió al Ejecutivo ofrecer disculpas “por el desdén frente al caso, por los trascendidos maliciosos y por la irresponsabilidad frente al proceso”, a raíz de la salida de Rodríguez.
No obstante, este miércoles el biministro del Interior y Secretaría General de Gobierno, Claudio Alvarado, sostuvo una conversación con Squella para abordar el asunto y pedir apoyo a la definición adoptada por La Moneda. Tras ese diálogo, ambas partes dieron por cerrado el impasse.
El caso se inscribe en una seguidilla de fricciones previas. En abril, Squella criticó públicamente el rol del jefe de asesores de la Presidencia, Alejandro Irarrázaval, en la coordinación política. Luego, Republicanos promovió sin apoyo de La Moneda una acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau, lo que ahondó las diferencias dentro del oficialismo.
La disputa por la agenda en la derecha
Las tensiones también se leen como parte de la competencia por perfilarse dentro del sector. La excandidata presidencial Evelyn Matthei sostuvo que la pugna entre el Partido Nacional Libertario y Republicanos por el electorado conservador ha terminado por complicar la estabilidad gubernamental.
En sintonía, el presidente de Evópoli, el senador Luciano Cruz-Coke, planteó que los libertarios han empujado a Republicanos hacia una hoja de ruta distinta a la del Ejecutivo, dificultando la coordinación de la coalición.
Entre los puntos que han crispado la relación se mencionan la idea de vender Codelco, el proyecto “Escucha su corazón” y la presión por definir una política de indultos.
El académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio, compartió ese análisis y afirmó que Republicanos intenta no ceder terreno en la llamada “batalla cultural” frente al Partido Nacional Libertario. “De manera estratégica, Kast dejó fuera todos estos temas más controversiales, más divisivos. Es decir, Kaiser le está haciendo a Kast lo que en su momento Kast le hizo a Piñera. Y la posición, por lo tanto, de Republicanos y de Kast es compleja, porque hoy día dicen: o soy leal a la agenda del presidente y me contengo, o juego el juego de la música de los libertarios”, señaló.
Republicanos descarta diferencias con La Moneda
Pese a las tensiones, Arturo Squella negó un quiebre con el Ejecutivo y afirmó que el partido respalda las definiciones del presidente José Antonio Kast. “Una cosa es lo que se presenta respecto de la agenda legislativa del Gobierno y otra son los debates públicos que estamos acostumbrados en este edificio. Uno tiene sus opiniones, lo importante es que cuando el presidente de la República dice ‘para allá vamos’, todos nos ponemos ahí”, dijo.
En esa línea, el secretario general de Republicanos, Vicente Bruna, remarcó que el partido actúa con base en sus principios y no por conveniencias coyunturales ni por la postura de otras fuerzas. “El Partido Republicano no actúa en base a cálculos políticos ni a lo que diga o haga tal o cual partido, sino que actuamos siempre en base a nuestros principios y convicciones, porque creemos que esas son las mejores ideas para Chile”, afirmó.
Desde el Partido Nacional Libertario, su presidente Johannes Kaiser rechazó que estas tensiones obedezcan solo a competencia electoral y señaló que existen diferencias ideológicas y políticas de larga data con Chile Vamos y con Republicanos. “El diagnóstico se queda corto y no reconoce que existen legítimas diferencias políticas dentro de los partidos de la coalición. Con respecto al Partido Nacional Libertario, la situación es aún más clara. Nuestra razón por la cual nos separamos en su momento del Partido Republicano fue por diferencias ideológicas muy importantes que se articularon durante el segundo proceso constitucional”, indicó.
En el Ejecutivo admiten malestar por episodios de descoordinación, aunque subrayan que ya se habilitaron canales directos entre el Presidente y los partidos de la coalición para resolver discrepancias internamente y evitar cruces por la prensa.
Como gesto en esa dirección, el presidente Kast, durante el aniversario de la Cámara de Comercio de Santiago, llamó a las colectividades oficialistas a enfocarse en las prioridades programáticas del Gobierno y a no abrir controversias que, a su juicio, desvíen la atención de las urgencias ciudadanas.




