La Confederación Nacional de Ferias Libres de Chile (ASOF) manifestó su molestia y preocupación por la expresión “señora de feria” utilizada por la senadora Camila Flores (RN) durante un tenso cruce con la senadora Fabiola Campillai (Ind).
El enfrentamiento entre ambas ocurrió este miércoles en la Cámara Alta e incluyó acusaciones de corrupción, alusiones a procesos judiciales, temas familiares e insultos. Hacia el cierre del intercambio, Flores señaló: “Se le salió lo poblacional a la señora de feria”.
ASOF criticó que la frase se use en tono peyorativo, recalcando que esa denominación alude a un oficio digno, exigente y clave para el funcionamiento del país.
La presidenta de la organización, Paola Morales, subrayó que las mujeres feriantes han forjado por generaciones una trayectoria de trabajo y compromiso con sus familias, sus barrios y la seguridad alimentaria, por lo que considera inaceptable que su identidad se convierta en un insulto.
“Si alguien piensa que llamar ‘señora de feria’ a una mujer es una ofensa, desconoce profundamente quiénes somos. Ser mujer de feria es motivo de orgullo: implica madrugar cuando el país duerme, trabajar con lluvia, frío o calor, cargar mercadería, atender con cordialidad y retornar a casa para seguir cumpliendo roles de madres, abuelas, cuidadoras y jefas de hogar”, remarcó.
ASOF critica uso descalificativo de “señora de feria”
Morales recordó que las ferias libres han sido espacios donde miles de mujeres han criado a sus hijos y transmitido valores de esfuerzo, solidaridad y trabajo honesto. “Muchos niños crecieron en la feria, aprendieron entre cajones de frutas y vieron desde pequeños lo que significa ganarse la vida con dignidad. Esa trayectoria merece respeto, no desdén”, añadió.
La dirigenta también destacó que el rol de las feriantes trasciende lo comercial: mantienen contacto diario con sus comunidades y conocen de primera mano las necesidades de los vecinos.
Además, enfatizó que “las mujeres de feria alimentamos Chile. Somos emprendedoras, administradoras y trabajadoras incansables que sostenemos buena parte de la economía familiar. Por eso pedimos que jamás se use nuestra identidad como descalificación. Si nos llaman ‘señoras de feria’, lo llevamos con orgullo: detrás hay décadas de trabajo honesto, sacrificio y amor por nuestras comunidades”.
Finalmente, llamó a que el debate público y político se conduzca con respeto hacia quienes, desde las ferias libres, cumplen una labor esencial. “En un país que dice valorar el trabajo, las mujeres de feria merecen reconocimiento y no estigmas. Somos parte de la historia de Chile y seguiremos siéndolo en su futuro”, cerró.




