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Causas de la alta destructividad del reciente terremoto en Colombia

foto César Vega Martínez
Escrito por:César Vega MartínezPeriodista del área Internacional en BioBioChile

Hasta ahora, el sismo de magnitud 7,4 en Colombia registra 169 víctimas fatales, además de cientos de heridos y más de un centenar de edificaciones derrumbadas. El panorama recuerda lo ocurrido en Venezuela en junio, cuando dos terremotos golpearon La Guaira y Caracas.

En Colombia, Pereira y Manizales concentran los mayores daños. En la primera rige un estricto toque de queda para acelerar las tareas de búsqueda, rescate y despeje de escombros, un trabajo que se anticipa complejo y prolongado.

Los expertos intentan precisar por qué el movimiento telúrico causó tantos estragos en un país cuyo último gran evento sísmico había sido el de 1999, de 6,2 grados Richter, con epicentro en Armenia.

Colombia se ubica en la interacción de tres placas tectónicas: Nazca, Suramericana y Caribe. Según Raúl Pérez, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), el evento obedece a la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana.

El epicentro se localizó en San José del Palmar, departamento del Chocó, en la franja del Pacífico. De acuerdo con evaluaciones tectónicas y geológicas, se trataría de un “terremoto en dirección”. Pérez añadió que en algunas zonas la sacudida se prolongó más por el “efecto de sitio”: ciertas condiciones geológicas y mecánicas del suelo amplifican la frecuencia y la amplitud de las ondas, incrementando también el daño potencial en edificaciones levantadas sobre esos terrenos.

Un elemento adicional señalado por el especialista es la intensidad de los daños pese a registrarse a unos 100 km de profundidad, algo poco habitual para sismos “en dirección” que se nucleen a tales niveles.

Para el geólogo Reynaldo Charrier, académico de la Universidad Andrés Bello, el evento es comparable a los que suelen ocurrir en Chile. Lo califica como altamente destructivo, sobre todo por la poca profundidad relativa, sin descartar la influencia de factores como el tipo de suelo, la calidad constructiva y el cumplimiento de la normativa sismorresistente. Agrega que, a diferencia de Chile, donde la placa de Nazca subduce casi perpendicular al borde continental, en Colombia el movimiento es oblicuo hacia el nornoreste, lo que introduce una componente horizontal en el roce entre placas, sin alterar sustancialmente el impacto superficial.

¿Baja calidad de las edificaciones? Aún es pronto para afirmarlo con certeza. En redes circularon numerosos registros del colapso de inmuebles en sectores céntricos. Para Osvaldo Messer, ingeniero en Construcción y exacadémico de la Universidad del Bío Bío, las normas sísmicas evolucionan con la experiencia acumulada tras cada terremoto. Así, países altamente sísmicos como Japón o Chile han perfeccionado estándares por décadas, a diferencia de regiones con menor frecuencia de eventos.

Respecto de Colombia, advierte que los juicios técnicos deben ser cautelosos. Los terremotos ponen a prueba la ingeniería sismorresistente, que no es infalible; incluso en Chile hubo fallas, como el caso Alto Río en 2010, y numerosos edificios resultaron dañados.

El geólogo Gabriel González López, de la Universidad Católica del Norte, plantea que la severidad del impacto podría vincularse a la naturaleza y humedad de los suelos, que habrían favorecido la licuefacción, fenómeno que reduce la capacidad portante del terreno. De confirmarse, la licuefacción haría incapaz al suelo de sostener el peso de las estructuras, provocando colapsos, hipótesis que requiere verificación en terreno.

Las autoridades advierten que el número de fallecidos y heridos podría aumentar con el tiempo. El presidente Abelardo de la Espriella declaró Estado de Catástrofe.