Los exiguos caudales del Rin ponen en aprietos a la economía alemana: cerca del 5% de las mercancías del país aún se mueven por vías fluviales.
Con el río en niveles críticos, la sequía golpea a sectores estratégicos de la actividad productiva.
Por la prolongada falta de lluvias, el Rin ha caído a mínimos históricos y podría dejar de ser navegable de extremo a extremo en Alemania, quedando, en la práctica, seccionado en dos tramos, advirtió la Federación Alemana de Navegación Interior (BDB).
“Dejará de ser navegable de forma continua y quedará partido, interrumpiendo la circulación tanto de carga comercial como de cruceros turísticos”, señalaron medios locales.
¿Cómo está el nivel del agua del Rin?
Los caudales del Rin —una arteria fluvial pequeña pero esencial para el suministro de insumos industriales— siguen en zona crítica tras semanas sin precipitaciones.
En Kaub, uno de los pasos más someros entre Maguncia y Coblenza, el medidor marcaba alrededor de 16 centímetros al mediodía del lunes, informó la Administración Federal de Vías Navegables y Transporte Fluvial (WSV).
Aunque el canal real de navegación es aproximadamente un metro más profundo, en Kaub se toma como umbral operativo para buques estándar los 40 centímetros.
Los armadores utilizan la lectura de Kaub para calibrar la carga segura de sus barcazas y decidir si el tránsito es viable.
En las últimas semanas, las navieras han recortado de forma drástica el tonelaje a lo largo del Rin, en muchos casos a apenas una quinta parte de su capacidad habitual, según reportes locales.
El problema no se limita al Rin Medio —el estrecho tramo de 130 kilómetros entre Maguncia y Bonn—, aunque sea su sección más angosta y menos profunda.
El presidente de la BDB, Jens Schwanen, dijo al periódico Rheinische Post que el Rin podría volverse intransitable a la altura de Kaub antes de que termine la semana.
Esto, de facto, partiría el corredor fluvial para el tráfico comercial.
¿Qué repercusiones tendrá la sequía en la economía alemana?

La falta de agua llega en un momento especialmente delicado para Alemania, ya afectada por un crecimiento anémico, altos costos energéticos y una pérdida de competitividad industrial.
El país aún depende de sus ríos y canales para mover alrededor del 5% de sus mercancías, principalmente graneles como mineral de hierro, carbón, arena y derivados del petróleo.
De los 3,28 mil millones de toneladas transportadas en 2024, 173 millones viajaron por vías navegables interiores, entre ellas el Rin, según la BDB.
Eurostat estimó en 2023 que el corredor del Rin —desde el puerto de Róterdam hasta la frontera germano-suiza— concentra cerca del 40% del tráfico de carga medido en toneladas-kilómetro.
Tras dos episodios previos de estiaje, el Instituto de Economía Mundial de Kiel calculó en 2023 que cada 30 días de bajo nivel en el Rin reduce la producción industrial alemana alrededor de un 1%.
En una economía prácticamente estancada en los últimos dos años, incluso un retroceso temporal del 1% en la producción industrial es un golpe significativo.
El Instituto Económico Alemán (IW) ahora proyecta una caída del 0,4% del PIB, borrando el modesto crecimiento del 0,5% esperado para este año.
“Una interrupción prolongada de la navegabilidad del Rin podría asfixiar por completo el tenue brote de crecimiento que tenemos”, alertó la semana pasada al diario Bild el economista del IW Thilo Schäfer.
¿Qué pasaría si el río Rin quedara dividido en dos?
Schwanen, de la BDB, advirtió que “por la ausencia de lluvias, esta semana podría registrarse por primera vez una lectura de un solo dígito en el medidor de Kaub”.
“En términos prácticos, eso significa que el Rin deja de ser navegable de punta a punta y, por tanto, queda partido en dos”, explicó al Rheinische Post.
Se formarían dos áreas operativas separadas. Al norte, el tráfico continuaría entre los puertos del mar del Norte —Ámsterdam, Róterdam y Amberes— y la región de Colonia mediante el Rin y la red de canales del oeste alemán.
Al sur, la navegación seguiría por los afluentes Neckar, Mosela y Meno, y por el canal Meno-Danubio, clave para conectar con el sureste de Europa.
Entre ambos segmentos, las navieras intentarían desviar la mayor parte posible de la carga a camiones y trenes de mercancías.
Sin embargo, las carreteras alemanas no pueden absorber las 50 a 150 cargas de camión que suele transportar una única barcaza grande sin provocar atascos severos y un fuerte encarecimiento logístico.
¿Son las sequías una nueva realidad para los ríos de Europa?
Los estiajes extremos del Rin y de otros grandes ríos europeos eran, hasta hace poco, sucesos esporádicos.
Hoy, numerosos científicos sostienen que el cambio climático los torna más frecuentes, prolongados y severos.
La actual es la tercera gran sequía en ocho años, tras los críticos episodios de 2018 y 2022.
Históricamente, el Rin se beneficiaba en verano del deshielo de la nieve y los glaciares alpinos. Con el retroceso glaciar y una menor capa nival, ese amortiguador natural se está debilitando.




