En los últimos días han surgido detalles del acuerdo de deportaciones entre Estados Unidos y Liberia, mediante el cual el país africano aceptó recibir hasta 1.200 personas expulsadas desde Norteamérica.
Según un reporte de Reuters, un funcionario liberiano indicó que la mayoría de quienes arriben serán venezolanos y cubanos, junto con otras nacionalidades de América Latina.
Lo anterior se concreta con el primer vuelo, que despegó este jueves desde Estados Unidos hacia África con 20 deportados a bordo.
“La mayoría de la gente procede de países latinoamericanos. Algunos son de Venezuela, Cuba, Colombia y otros”, señaló al medio citado el portavoz del Gobierno, Jerolinmek Piah.
Las autoridades liberianas sostienen que los recién llegados serán tratados como huéspedes y que se les facilitará el retorno a sus países en el continente americano. Sin embargo, ese proceso podría complicarse porque en Monrovia solo operan actualmente las embajadas de Brasil y Cuba.
El Ejecutivo subrayó en un comunicado que quienes sean trasladados “no son criminales y no están siendo procesados bajo ninguna circunstancia, ni por la legislación estadounidense ni por la liberiana”. Añadió que serán recibidos como huéspedes, en línea con la tradición del país de ofrecer refugio a quienes buscan protección frente a persecuciones, guerras u otros conflictos, y calificó la medida como un gesto “enteramente humanitario”.
EE.UU. empieza las deportaciones de inmigrantes a Liberia, como parte de un nuevo acuerdo entre ambos países. https://t.co/QDj9wBpWt5
— Noticias Telemundo (@TelemundoNews) August 20, 2026
El Gobierno insistió en que el entendimiento “no constituye una transacción basada en un ‘quid pro quo’”, pues “Liberia no ha exigido ni recibido ninguna compensación ni promesa de recompensa a cambio”, aunque sí obtendrá respaldo para gestionar el programa y fortalecer su sistema migratorio.
Liberia se integra así a un grupo de países, en su mayoría africanos, que han pactado con Washington la recepción de deportados desde el retorno de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025. Entre ellos figuran El Salvador, Esuatini, Camerún, Ghana, Ruanda, Uganda, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Sierra Leona y la República Centroafricana. Estos convenios a menudo contemplan desembolsos significativos por parte del Gobierno estadounidense.
Organizaciones de derechos humanos han instado a los países africanos a rechazar estos acuerdos, advirtiendo que exponen a cientos de personas a detenciones arbitrarias, malos tratos y devoluciones forzadas a lugares donde podrían enfrentar persecución o tortura.
La reanudación de los vuelos de deportación desde Estados Unidos a terceros países se habilitó después de que la Corte Suprema autorizara en junio de 2025 al Gobierno de Trump a ejecutar estas expulsiones, un espaldarazo a su política antimigratoria.




