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Suecia, Dinamarca y Finlandia mantienen su crítica a Infantino y sostienen que persisten dudas

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Agencia EFEAgencia española de noticias

Los máximos responsables de las federaciones de Suecia, Dinamarca y Finlandia solicitaron al comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, impulsar una labor coordinada entre las organizaciones deportivas de perfil democrático y la UE ante planteamientos como el de la FIFA de ceder participaciones privadas en sus competiciones a través del proyecto FFE (FIFA Forward Enterprise).

En una misiva remitida a Micallef a la que tuvo acceso EFE, los tres dirigentes sostienen que los movimientos recientes dentro de la FIFA “han generado honda inquietud” y que, aunque la iniciativa ya fue retirada, “las incertidumbres que abrió no se han disipado”.

“Si decisiones de calado sobre las competiciones, las instituciones y el futuro comercial del fútbol pueden aprobarse sin la debida transparencia ni participación democrática, se compromete la esencia misma del deporte. Juntos debemos trabajar para garantizar que el alma del fútbol no vuelva a ponerse en venta”, señalan.

Los firmantes recuerdan que todos los países nórdicos han advertido “carencias en la gobernanza, la transparencia y la toma de decisiones en la FIFA” y sostienen que la posibilidad de que inversores privados adquieran participaciones en las competiciones y negocios de la FIFA, combinada con un proceso con escasa transparencia, consulta y arraigo democrático, abrió cuestiones de fondo sobre quién controla en última instancia el futuro del fútbol mundial”.

El documento, rubricado por el finlandés Ari Lahti, el danés Jesper Moller y el sueco Simon Astrom, argumenta que “el fútbol no puede demandar responsabilidad democrática, transparencia e integridad a clubes, ligas y asociaciones nacionales mientras tolera estándares más bajos en la cúspide del juego internacional”.

“Las reglas de la FIFA han de aplicarse de forma uniforme, y sus órganos de gobierno deben poder demostrar que las decisiones se adoptan con independencia, transparencia y en beneficio del fútbol. No pueden prosperar decisiones de gran trascendencia para el fútbol mundial sin la participación adecuada de los cuerpos electos de la FIFA y de sus asociaciones miembro”, añade.

El texto elogia la orientación de la Comisión Europea para reforzar el Modelo Deportivo Europeo y destaca que, aunque las instituciones europeas, la UEFA y las asociaciones nacionales desempeñan funciones y responsabilidades distintas, comparten “el objetivo de salvaguardar un modelo sustentado en la apertura, la participación democrática, el mérito deportivo y la solidaridad”.

“El fallido lanzamiento de la Superliga Europea en 2021 evidenció lo que es posible cuando las asociaciones de fútbol europeas y los responsables políticos del continente actúan de forma conjunta en defensa de los principios esenciales de este deporte. Los hechos más recientes confirman que esa coordinación sigue siendo imprescindible”, concluye.

El plan del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sobre el que las federaciones sostienen que no fueron consultadas, preveía constituir una subsidiaria, FIFA Forward Enterprise (FFE), para explotar comercialmente sus competiciones y eventos, con una captación inicial de hasta 4.200 millones de dólares y una valoración de 20.000 millones, mediante inversores a largo plazo con participaciones minoritarias.

La propuesta se retiró tras la fuerte oposición de confederaciones como la UEFA, Asia y la CONCACAF, y la FIFA aseguró que los recursos de FFE se repartirían entre las federaciones a través del programa ya vigente FIFA Forward, que con ese proyecto aumentaría de 8 millones de dólares por federación en el ciclo 2023-2026 a 20 millones en el de 2027-2030.