Alebardo de la Espriella desató controversia en Colombia tras difundir un video en el que exhibe presuntos cuerpos de personas fallecidas en operativos contra el crimen organizado en el país.
Hasta el momento se han compartido dos registros. En uno de ellos, posterior a una ofensiva contra Autodefensas de la Sierra Nevada, los cuerpos fueron ubicados justo frente a él, quien daba un discurso junto a otros funcionarios.
Abelardo de la Espriella aparece junto a cadáveres
En la otra grabación se le observa junto a cadáveres tras una acción llamada Operación Azarías, desarrollada en la zona Guaviare.
“Hoy es un día importante para Colombia. La Operación Centinela de la Patria asestó un golpe contundente al narcoterrorismo: gracias a una labor impecable de nuestra Policía Nacional y de un comando especial de la DIJIN, fue abatido alias Naím o ‘Bendito Menor’, uno de los criminales más peligrosos del país”, señaló en ese momento.
“Con ello llegó a su fin la trayectoria sangrienta de este narcoterrorista, responsable de sembrar extorsión, narcotráfico y terror en La Guajira y el Caribe colombiano”, añadió.
Hoy es un gran día para Colombia. La Operación Centinela de la Patria dio un golpe contundente al narcoterrorismo: gracias a una acción impecable de nuestra Policía Nacional y de un comando especial de la DIJIN, fue dado de baja alias Naím o “Bendito Menor”, uno de los criminales… pic.twitter.com/q4cwdqLnGM
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) September 4, 2026
En su análisis, el medio The New York Times señaló que el presidente colombiano intenta emular lo que hacen mandatarios como Donald Trump o Nayib Bukele.
“El video fue una muestra particularmente cruda de una táctica política cada vez más visible en todo el continente americano: líderes que hacen campaña con la bandera de la ley y el orden utilizando imágenes de presuntos delincuentes como escenificación del poder del Estado”, indicaron.
“Expertos afirman que las imágenes evidencian una tendencia regional a tratar a quienes son señalados de terroristas como si fueran enemigos que no merecen las protecciones del debido proceso”, añadieron.
La situación fue cuestionada por la Defensora del Pueblo en Colombia, Iris Marín, quien llamó al respeto.
“El Estado y el Gobierno no pueden entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel, que los muertos sean respetados y tratados dignamente”, indicó.
“No deberíamos normalizar que los cuerpos de personas muertas hagan parte de la escenografía de una declaración pública ni que la muerte se convierta en una forma de exhibir autoridad”, agregó.
Por su lado, la senadora del opositor Pacto Histórico, María José Pizarro, aseguró que: “son perturbadoras las imágenes divulgadas tras la Operación Azarías”.




