El tercer sondeo informal del Consejo de Seguridad de la ONU estaba llamado a indicar hasta dónde podía seguir avanzando la postulación de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Sin embargo, lejos de evidenciar un repunte, el resultado profundizó el difícil escenario que ya enfrentaba la exmandataria.
Bachelet registró este viernes un voto favorable, 11 en contra y tres “sin opinión”, manteniéndose en el séptimo puesto entre los ocho aspirantes a suceder a António Guterres.
La cifra adquiere especial relevancia al observar la evolución de su postulación. En el primer sondeo, a fines de julio, había reunido seis apoyos, cinco votos en contra y cuatro “sin opinión”. En agosto, los respaldos bajaron a dos y los rechazos subieron a seis. Ahora conserva solo un apoyo y suma 11 votos desfavorables.
Así, en tres rondas, Bachelet pasó de seis a un voto favorable, mientras sus rechazos aumentaron de cinco a 11.
El sondeo aguardado por Brasil y México
Más allá de los números, lo relevante de esta tercera consulta es el momento en que tiene lugar.
Tras el segundo resultado adverso, la exmandataria sostuvo conversaciones con los gobiernos de Brasil y México, los dos países que siguen respaldando públicamente su candidatura.
Se resolvió entonces no abandonar de inmediato la competencia y aguardar una nueva medición del Consejo de Seguridad antes de definir los pasos a seguir.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ratificó públicamente el apoyo de su gobierno, aunque también admitió que correspondía evaluar el escenario que enfrentaba la postulación.
“Hay que ver, pues, las posibilidades que ella tiene”, apuntó Sheinbaum durante la visita que Bachelet realizó a México tras el sondeo de agosto.
El resultado conocido este viernes aporta ahora un nuevo antecedente para esa evaluación: la candidatura no recuperó ninguno de los apoyos perdidos y, por el contrario, prácticamente duplicó sus votos en contra respecto de agosto.
Una postulación que Bachelet ya admitió cuesta arriba
La propia exmandataria había transparentado semanas atrás las dificultades que enfrenta su postulación.
Durante una actividad organizada por la Universidad Diego Portales, Bachelet bromeó sobre su futuro y afirmó: “Tal vez porque sé que no voy a ser Secretaria General”.
Sus dichos abrieron interrogantes sobre la continuidad de una candidatura que, pese a ese reconocimiento, siguió formalmente adelante.
A ello se suma que Bachelet ya no cuenta con el respaldo del Gobierno chileno. La administración del presidente José Antonio Kast decidió en marzo no apoyar su postulación y esta semana volvió a señalar que para La Moneda se trata de un “tema cerrado”.
Conocido el resultado de este viernes, el canciller Francisco Pérez reiteró la posición del Ejecutivo.
“Era una candidatura que veíamos con poca probabilidad de éxito, y eso fue lo que nos llevó a quitar el apoyo en aquella época”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores.
Nueva York asoma ahora en el horizonte
El tercer sondeo, no obstante, aún no cierra formalmente la carrera.
Las consultas del Consejo de Seguridad son informales y confidenciales, por lo que no permiten conocer qué países están detrás de los votos favorables o negativos.
Ese factor será especialmente relevante en las próximas etapas, considerando que los cinco miembros permanentes del Consejo —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— cuentan con poder de veto.
En una siguiente ronda, las papeletas de esas cinco potencias serán diferenciadas de las del resto de los integrantes del Consejo, permitiendo identificar si alguna postulación enfrenta un eventual veto.
Antes de eso, Bachelet viajará a Nueva York, donde coincidirá con la Asamblea General de Naciones Unidas y participará en distintas actividades.
La instancia reunirá a buena parte de los líderes mundiales y abre una nueva ventana para contactos diplomáticos antes del próximo sondeo previsto para fines de septiembre.
Por ello, aunque el tercer resultado no define formalmente la elección, sí deja una pregunta más inmediata para Bachelet y los gobiernos que todavía respaldan su candidatura: si hay margen político para seguir en competencia después de perder cinco de sus seis apoyos iniciales y acumular 11 votos en contra.




