La advertencia del presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, pone el foco en un problema que, según dijo, afecta transversalmente al rubro: Chile ha visto mermar su competitividad agrícola frente a países de América Latina como Perú, Paraguay y Argentina.
El dirigente sostuvo que el alza de los costos internos y la lentitud en definiciones legislativas han erosionado la posición chilena frente a naciones que avanzaron con incentivos tributarios, inversiones en riego y apertura comercial.
“Chile se ha vuelto más caro”, afirmó Walker en una entrevista con Agenda Agrícola, al enumerar el incremento en los precios de los fertilizantes, la energía y la mano de obra. A su juicio, esa combinación disparó los costos de producción en un entorno regional que cambió con rapidez.
El titular de la Sociedad Nacional de Agricultura citó como ejemplo a Perú, que ha ganado terreno en mercados ligados a productos como arándanos, paltas, cítricos y uva de mesa.
“Hemos tenido una pérdida de competitividad. Primero, porque hay otros países de América Latina que se han hecho más competitivos, como el caso de Perú, por ejemplo, que en arándanos, paltas, cítricos, uva de mesa, irrumpe con mucha fuerza”, señaló.
Costos de producción
Walker planteó que los costos se han transformado en una de las claves para entender la posición de Chile frente a sus rivales. “Hemos visto cómo han aumentado los precios de los fertilizantes, cómo ha aumentado el precio de la energía, cómo ha aumentado el precio de la mano de obra y todo eso hace que tengamos costos de producción más altos”, expresó.
El presidente de la SNA vinculó ese cuadro con la necesidad de aplicar medidas que acorten las brechas. “Entonces, claro que es importante como país hacernos más competitivos”, añadió en la conversación con Agenda Agrícola.
La comparación con Perú ocupó un lugar central en su diagnóstico. Walker subrayó que ese país implementó políticas que, a su entender, dieron certidumbre al agro y estimularon proyectos orientados a la exportación.
“Porque hay una política agraria, hace que se haya creado una invariabilidad tributaria. Desde el 2026 al 2036, bajarán los impuestos de un 26 a un 16 % en Perú. Para las empresas medianas y pequeñas, no pagan impuestos hasta el 2036”, afirmó.
También abordó la infraestructura de riego. “Perú hace una gran inversión en obras de riego, veinticuatro mil millones de dólares para regar dos coma seis millones de hectáreas”, sostuvo.
Perú y los $6.840 millones
Las cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) evidencian el peso de las exportaciones agrícolas peruanas. Entre enero y julio de 2026, según conoció BioBioChile, el Perú registró $6.840 millones en agroexportaciones, un 2,5% más que en el mismo tramo de 2025.
El ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, relacionó esos resultados con el desempeño de la oferta nacional en el exterior. “El agro sigue conquistando más mercados con más frutas, hortalizas, granos y otros productos, lo que confirma la competitividad de nuestros productores”, declaró.
Vinelli agregó que el sector procurará ampliar el acceso de los agricultores a herramientas productivas. “El compromiso del sector es seguir abriendo más mercados para los pequeños agricultores y promover sus actividades con mayor acceso al agua, asistencia técnica, créditos, tecnología y mecanización”, sostuvo.
Del total acumulado en los primeros siete meses del año, las exportaciones agrarias tradicionales sumaron $535 millones, un alza de 0,4% frente a 2025. Entre los productos que explicaron ese desempeño estuvieron el azúcar refinada, con $26 millones; la lana sin cardar ni peinar, con $7,4 millones; y la melaza de caña, con $6,2 millones.
Las ventas de azúcar refinada avanzaron 32,2%, mientras que las de lana sin cardar ni peinar aumentaron 74,4%. La melaza de caña subió 24,2%. Estos artículos representaron el 7,5% de las agroexportaciones tradicionales del período.
Paltas, uvas y arándanos
La mayor parte de los envíos correspondió a productos no tradicionales, que totalizaron $6.305 millones entre enero y julio. Ese monto fue 2,7% superior al del mismo lapso de 2025, de acuerdo con el reporte de Midagri.
Las paltas lideraron el ranking agroexportador peruano, con $1.128 millones y una participación de 17,9%. En segundo lugar se ubicaron las uvas frescas, con $806 millones, equivalentes a 12,8% del total; y en tercero los arándanos frescos, con $620 millones y un 9,8%.
Los mangos frescos alcanzaron $264 millones y el cacao en grano crudo sumó $223 millones. También destacaron los espárragos frescos, con $185 millones; las demás frutas frescas, con $147 millones; los alimentos para animales, con $122 millones; el mango congelado, con $115 millones; y los demás cítricos, con $109 millones.
En conjunto, esos 10 productos representaron el 59% de la oferta exportable no tradicional de Perú en los primeros siete meses de 2026.
El informe del ministerio peruano también registró avances en productos específicos al comparar julio de 2026 con el mismo mes del año anterior. Los arándanos frescos subieron 64,8%; las uvas frescas, 18,2%; y las paltas, 7,6%.
El alcohol etílico creció 151%, mientras que las demás frutas frescas aumentaron 29,4%. Los mangos frescos avanzaron 13,6%; los demás aceites y grasas vegetales, 104,5%; la quinua se expandió 23,2%; el jugo de maracuyá subió 31%; y las demás semillas de hortalizas repuntaron 63,6%.
Mercado estadounidense
Los destinos más relevantes para los productos agrícolas peruanos fueron Estados Unidos, Holanda, España, Chile, México, Inglaterra, Colombia, Ecuador, China y Canadá. Esos 10 mercados concentraron el 78,5% del valor total exportado entre enero y julio.
La balanza comercial agraria peruana registró un superávit de $2.610 millones a julio de 2026. Las exportaciones aumentaron en torno a $170 millones en términos absolutos, mientras que las importaciones subieron $233 millones. El intercambio total se expandió 3,8%.
El desempeño regional también fue favorable en 15 de las 24 regiones del país. Las áreas de la costa exhibieron un incremento de 6,6% en sus agroexportaciones durante los primeros siete meses del año.
Para Walker, la capacidad de otros países de la región para abrir mercados y aplicar cambios tributarios es una señal que Chile debe considerar. Sobre Paraguay, afirmó que cuenta con “su también reforma tributaria, 10 % de impuesto primera categoría, 10 % de impuesto a la renta, 10 % de, de IVA, con una apertura a los mercados externos muy fuerte”.
El dirigente de la SNA también aludió al caso argentino. “Los países empiezan a firmar tratados de libre comercio. Argentina baja el impuesto a las retenciones de las exportaciones. En fin, esos países se hacen más competitivos”, dijo.
La agroexportación peruana
El avance de la agroexportación peruana también fue analizado por César Tello Ramírez, presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX), en una reciente columna publicada por Expreso.
Ubicó el origen del despegue en los primeros años de este siglo, bajo un marco normativo orientado a promover inversiones, acuerdos comerciales y la eliminación de barreras sanitarias.
Tello rememoró que la costa peruana contaba desde la primera mitad del siglo XX con unidades productivas ligadas a la agricultura y la transformación industrial, con la caña de azúcar y el algodón como rubros principales. Luego, indicó, la Reforma Agraria de 1969 alteró la estructura de la propiedad y el sector enfrentó problemas de gestión, inversión y productividad.
Según el presidente de ADEX, el panorama empezó a cambiar en la década de 1990, a partir de la apertura comercial, el retorno de la inversión privada, la adopción de tecnología y la expansión de la frontera agrícola. En 2000, la Ley N.° 27360 estableció condiciones para proyectos agrarios de largo aliento.
“En el 2000, la Ley N.° 27360 contribuyó a generar condiciones favorables para la inversión agraria y otorgó mayor previsibilidad a los proyectos de largo plazo, en un momento en que el Perú empezaba a mirar con mayor intensidad hacia los mercados internacionales”, escribió Tello.
El dirigente señaló que, en 2002, los envíos agrarios con valor agregado apenas superaban los US$393 millones y estaban liderados por los espárragos frescos y en conserva, los mangos y la harina de flores de marigold. Para 2025, el monto superó los US$12 mil 669 millones, con arándanos, uvas, paltas y cacao entre los principales.
“El caso del arándano es quizás el mejor ejemplo de esta transformación. No formaba parte de la canasta exportadora de inicios de los 2000, pero gracias no solo a las condiciones de la tierra y el clima, sino también a la inversión, la tecnología y la capacidad de adaptación de la oferta, se convirtió en uno de los principales productos de exportación”, indicó el presidente de ADEX.
Tello añadió que las agroexportaciones tradicionales y no tradicionales generaron 2 millones 444 mil empleos directos, indirectos e inducidos en 2025. La actividad también tuvo impacto en rubros como el transporte, la logística, los insumos, los envases y los embalajes.
Mientras Perú consolida esas cifras, Walker cuestionó los tiempos de tramitación de iniciativas en Chile. “Nosotros nos hemos demorado mucho en algunas cosas. Cuánto nos demoramos, por ejemplo, en aprobar, el TPP11. Cuánto nos hemos demorado en aprobar este nuevo proyecto de reconstrucción”, manifestó.
El presidente de la SNA afirmó que el proyecto de ley de reconstrucción supone un avance en materia tributaria. “Creo que este proyecto de ley de reconstrucción va en la línea correcta, porque nos pone al mismo nivel que los países OCDE en materia tributaria”, sentenció.




